sábado, 9 de septiembre de 2023

La doliente quimera (Pedro Shimose)


 










Vuelvo el rostro y veo
                                 la dimensión del odio.
No he venido a decirte
                                 que todo es tarde en mí.
He vuelto a tu crueldad,
a sucumbir junto a la 
piedra.

Veo mis ruinas en tus ojos
                                         hermosos todavía.
Veo tus manos
                      todavía perfectas
y emerjo
             de las brumas violentas
del pasado
                cada vez más
solo.

Vuelvo a contemplarme y todo es triste.
Todo:
        mi soledad:
                         mi fuerza:
                                        la montaña.

Te miro
en la mentira de mis sueños
               y te arrojo a mis
abismos.

Si me llego a encontrar con aquel
que huye de mí
volveré a tu ternura
              y empezaré a decir
lo que nunca
hubiera dicho.



lunes, 4 de septiembre de 2023

Con lápiz al margen de la agenda (Luisa Futoransky)


 














El paraíso no existe.
Entonces no pude haberlo perdido, ¿verdad?

entre saber y creer extravío las últimas plumas
de mi copete imperial
hoy toca encontrar ángel
mañana predicar en el desierto
pasado, lunes
descanso de la compañía
  y el mes entrante
liquidación por cambio de ramo
tiempo tormentoso
y diluvio universal


jueves, 17 de agosto de 2023

La emperatriz (Paula Jiménez España)

 













Yo soy la tierra,
las líneas repetidas del segundo hexagrama
la redondez compacta, el circulo de hormigas
el reptar de lombrices apretadas circundando mi ombligo.
Lo excipiente abona mis entrañas,
el resto del amor, lo que secreta el goce cuando llega a su fin
y el corazón se vuelve a su propio destino solitario.
Nada me saca el don de concebir y si estoy seca
voy a crear el llanto
nutrido de las sales del océano, las lagrimas: mis hijas.
Nada hay detrás de mí, pero al futuro
le antepongo un escudo que defiende con hierro a la iniciada.
Capaz de rapiñar, declarar guerras, matar para cuidarla
o proteger esta matriz que crece
debajo de mi vestido azul, como la noche. Esta matriz
que es molde
de la especie, de la raza imponiéndose a la raza.
Adentro mío, dios
hierve como una bruja en una olla, porque yo soy la tierra
y estoy para quemar su frío, el nombre hueco
la madera hecha cruz, el poder de su cielo disgregado.
Soy la concentración.
Estoy para que adentro
de mí se originen volcanes, la erupción insensata. Y soy también
mi propia rajadura, por donde caigo, hermafrodita
y llena, para gestarme.
Es mi poder de magma: el invencible.
Yo engendro los berridos y la materia que se multiplica
porque soy primavera
la exultante de todo florecer
y me opongo al vacío, a su árbol despojado
al desierto arrasado de excrecencias. Si la esterilidad
gana esta guerra, si gana esa semilla híbrida, el no espacio,
lo que sigue es retorno.
Porque en mi vientre
albergo lo que sea, lo que quede, para otra vez crear
un movimiento de gusanos milenarios ovando entre los huesos
el aserrín de las generaciones, el olor hediondo de lo inmenso
convertido en pasado y desazón.
Yo soy la tierra y soy
los ojos ciegos húmedos
los ojos apretados contra el suelo, la puja
del cuerpo acuclillado a la orilla del río. Miren los peces
salir de entre mis piernas, nadar bajo el agua cristalina
y rozarse unos a otros para reproducir solo un destino, un futuro de espejos
que estallarían si
otra vez un big bang, pero inverso y centrifugo,
me tragara de pronto, atropellada
por sus siete jinetes de ceniza.
No lo dudo: después
suave como una brisa volvería a ser brote de jarilla en la arena
micromundo escondido, proteína
que alimenta a las raíces invisibles.
No se queden tranquilos.
Sientan mi aliento verde abriéndose al oxigeno,
tiene la fuerza total de las catástrofes.


sábado, 12 de agosto de 2023

La calle Manldestam (Jaime Huenún)


 











Sentimos el invierno en el estómago,

y no podemos, como antes, mordisquear

–con vano y fino orgullo–

hierbas, cortezas y piedras

en los ásperos caminos de la diáspora.

La poesía nos dejó

arrugas en los ojos y en la lengua,

un huevo diminuto envuelto en un pañuelo

y el humo del tren que parte

hacia la nieve gris de la Revolución.

Pero envejecer no es nada nuevo

y viajar sólo es un modo

–como lo son tantos otros–

de imaginar bellos paisajes,

mientras altos guardianes nos escoltan

por largos y fríos andenes

hacia la nueva felicidad.

 

Hemos sobrevivido a la clonación del terror,

hemos sobrevivido a la musa del miedo

que derrite la nieve y entibia los nidos

de los mirlos hambrientos.

Nos quedan sin embargo muchos, largos años

de tranquila miseria, de viajes sin retorno

a una cueva vacía sin fogatas ni sombras.

Sabemos por ahora –y siempre lo supimos–

que en la casa ambulante del poeta proscrito

montan guardia serena en vigilia y en sueño

los dioses tutelares de la ruina y la cruz.

 

Voy sin prisa por la Calle

de los Falsificadores,

esperando que este tiempo

se libere al fin de mí.

Sigo rumbo por la Vía

de los Locos y Asesinos

manteniendo a duras penas

la distancia y la razón.

Mi destino, ya lo adviertes,

es infame y perdulario,

aunque en esta esquina roja

solo cae lluvia gris.



https://circulodepoesia.com/2016/07/poesia-chilena-jaime-huenun/

sábado, 29 de julio de 2023

Derrota (Rafael Cadenas)


 











Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo 
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en
                                                                                                                    [mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo ("Ud. es muy
                                                                                                     [quedado, avíspese, despierte")
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya
                                                                                                    [enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico 
aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada 
    he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear
                                                                                                      [de mi indolencia, mi flotación, 
    mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí
                                                                                                        [hasta el día del juicio final.


martes, 25 de julio de 2023

En tiempos difíciles (Heberto Padilla)


 











A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles 
esta es, sin duda, la prueba decisiva.



Tomado de Fuera de juego, Aditor Publicaciones, Argentina, 1969.

sábado, 15 de julio de 2023

Economía política (Irving Layton)


 











Hijo mío, dijo el repelente anciano,
asegúrate de que nunca necesitas hacer
el trabajo sucio de la civilización.

Todos los credos políticos, todas las religiones
son creencias necesarias
para conseguir que los mendigos trabajen en las minas.

Para que unos pocos sigan intactos, muchos deben romperse.
Toda reforma se basa en la hipocresía:
incentivos adicionales para esclavos y sirvientes.

Fija y eterna es la ley de la gravedad:
así son, hijo mío, la injusticia y la lucha de clases.
Vivir es asunto de aristócratas.


Versión de Jonio González




Hijo mío, dijo el repelente anciano,
asegúrate que nunca necesites realizar
el trabajo sucio de la civilización.

Todos los credos políticos, religiones,
son creencias necesarias
para que los pobres diablos trabajen las minas.

Para que unos pocos sigan intactos, muchos deben quebrarse.
Todas las reformas tienen la hipocresía por base:
complementos de sueldo para esclavos y lacayos.

Eterna y fija es la ley de la gravedad:
así como, hijo mío, son la injusticia y la lucha de clases.
Vivir es un menester para aristócratas.


Traducción de José Carte Rípodas




 
POLITICAL ECONOMY

 
My son, said the repellent old man
make certain you never need do
the dirty work of civilization.

All political credos, all religions
are necessary persuasions
to get the poor beggars into the mines.

That a few be whole, many must broken.
All reform rests on hypocrisy:
fringe benefitis for slaves and menials.

Fixed and eternal is the law of gravity:
so, my son, are injustice and the class war.
Living is an affair for aristocrats.