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miércoles, 4 de septiembre de 2024

Algunas versiones de La colina (Edgar Lee Masters)


 








La colina

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el abúlico, el forzudo, el bufón, el borracho, el peleador?
Todos, todos están durmiendo en la colina.

Uno se fue por una fiebre,
uno se quemó en una mina,
uno fue muerto en una pendencia,
uno murió en la cárcel,
uno se cayó del puente donde trabajaba para sus hijos y su mujer;
todos, todos están durmiendo en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
la de corazón sensible, la alma simple, la vocinglera, la orgullosa, la feliz?
Todas, todas están durmiendo en la colina.

Una murió de un parto deshonroso,
una de amor contrariado,
una en manos de un bruto en un prostíbulo,
una de orgullo destrozado, persiguiendo el deseo del corazón,
una que buscó su futuro lejos, en Londres y París,
fue traída a su pequeño espacio junto a Ella y Kate y Mag;
todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily,
y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
y el mayor Walker que había hablado
con venerables hombres de la Revolución?;
todos, todos están durmiendo en la colina.

A ellos les trajeron hijos muertos de la guerra
e hijas a quienes la vida había quebrantado,
y sus niños sin padres, llorando;
todos, todos, están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde está el viejo violinista Jones
que jugó con la vida durante noventa años,
desafiando la cellisca con el pecho desnudo,
bebiendo, alborotando, sin pensar ni en mujer ni en parientes,
ni en el oro, ni en el amor, ni en el cielo?
¡Hélo aquí! Charla de las frituras de pescado de hace tiempo,
de las carreras de caballos de hace tiempo en la Alameda de Clary,
de lo que Abe Lincoln dijo
una vez en Springfield.


Traducción de Alberto Girri.
Tomado de Antología de Spoon River, Ediciones Librería Fausto, 1979, Argentina.


La colina 

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el débil de voluntad, el fuerte de brazos, el bromista, el borrachín, el peleador?

Todos, todos están durmiendo en la colina.

Uno falleció en una epidemia,
uno quemado en una mina,
uno murió en una pelea,
uno en la cárcel,
uno cayó de un puente, bregando por sus hijos y su esposa —
todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
la de buen corazón, la de alma simple, la gritona, la orgullosa, la feliz?

Todas, todas están durmiendo en la colina.

Una murió de un parto deshonroso,
una de amor contrariado,
una a manos de un bruto en un burdel,
una de orgullo deshecho, buscando lo que ansiaba el corazón,
una, al cabo de una vida en Londres y París,
fue llevada a su pequeño lugar por Ella, Kate y Mag —
todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily,
y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
y el Mayor Walker que había hablado
con venerables hombres de la revolución?—
todos, todos están durmiendo en la colina.

Les trajeron hijos muertos de la guerra,
e hijas a quienes la vida había destrozado
y a sus hijos huérfanos, llorando —
todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina

¿Dónde está el Viejo Jones, el violinista,
que jugó con la vida sus noventa años,
desafiando la nevisca con el pecho desnudo,
bebiendo, juergueando, sin pensar en familia ni mujer,
ni en el oro, ni el amor, ni el paraíso?

¡Helo ahí! hablando del pescado frito de otros tiempos,
las carreras de caballos de otros tiempos en el bosque de Clary,
de lo que dijo Abe Lincoln
una vez en Springfield.


Traducción de Gerardo Gambolini


La colina del cementerio

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el débil de voluntad, el brazo fuerte, el clown, el ebrio, el peleador?
Todos, todos están durmiendo en la colina.

Uno se fue de fiebre,
uno se quemó en una mina,
uno fue muerto en un molote,
uno murió en la cárcel,
uno cayó del puente donde trabajaba para los chicos y la mujer.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
la tierno corazón, la alma sencilla, la bulliciosa, la altiva, la feliz?
Todas, todas están durmiendo en la colina.

Una murió de parto vergonzoso,
una de amor desventurado,
una en manos de un bestia en un burdel,
una de orgullo destrozado, persiguiendo el deseo del corazón,
una después de su vida en el lejano Londres y París,
fue traída a su estrecho lote por Ella y Kate y Mag.
Todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están el Tío Isaac y la Tía Emily,
y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
y el Mayor Walker que había hablado
con venerables hombres de la Revolución?
Todos, todos están durmiendo en la colina.

A ellos les trajeron hijos muertos de la guerra,
e hijas destrozadas por la vida,
y sus chiquillos huérfanos, llorando.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde está el viejo violinista Jones,
quien jugó con la vida todos sus noventa años,
desafiando la helada con el pecho desnudo,
bebiendo, alborotando, sin pensar en mujer ni parientes,
ni oro, ni amor, ni cielo?

¡Vedlo! Charlando ahí sobre las fritangas de pescado de hace tiempo,
sobre las carreras de caballos de hace tiempo en la Huerta de Clary,
sobre lo que Lincoln decía
una vez en Springfield.

Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal.


La colina

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
El débil de voluntad, el de brazos fuertes, el payaso, el borracho, el peleador?
Todos duermen en la colina.

Uno murió de fiebre,
Uno ardió en una mina,
Uno fue asesinado en una pelea,
Uno murió en prisión,
Uno cayó desde un puente, cuando trabajaba para su mujer y sus hijos-
Todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
La de corazón tierno, la de alma simple, la bulliciosa, la orgullosa, la feliz?
Todas, todas duermen en la colina.

Una murió en un parto vergonzoso,
Una a causa de un amor frustrado,
Una en un prostíbulo a manos de un bruto,
Una con su orgullo roto, persiguiendo el deseo de su corazón;
Una, después de una vida alejada en Londres y en París,
Fue traída a este pequeño espacio junto a Ella y Kate y Mag-
Todas, todas duermen, duermen, duermen en la colina.

¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily,
Y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
Y el mayor Walker que había hablado
Con los venerables hombres de la revolución?-
Todos, todos duermen en la colina.

Trajeron a sus hijos muertos en la guerra,
Y a sus hijas aplastadas por la vida,
Y a los huérfanos, llorando-
Todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina.

¿Dónde está Jones, el viejo violinista,
Qué jugó su vida durante noventa años,
Afrontando las nevadas a pecho descubierto,
Bebiendo, alborotando, sin pensar en esposa ni en familia,
Ni en el oro, ni en el amor, ni en el cielo?
Acá lo tienen, aún balbuceando sobre el pescado frito de hace mucho tiempo,
Sobre las carreras de caballos en Clary’ʼs Grove de hace mucho tiempo,
Sobre lo que Abe Lincoln
Dijo una vez en Springfield.

Traducción de Isaías Garde


The Hill

Where are Elmer, Herman, Bert, Tom and Charley,
The weak of will, the strong of arm, the clown, the boozer, the fighter?
All, all are sleeping on the hill.

One passed in a fever,
One was burned in a mine,
One was killed in a brawl,
One died in a jail,
One fell from a bridge toiling for children and wife —
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where are Ella, Kate, Mag, Lizzie and Edith,
The tender heart, the simple soul, the loud, the proud, the happy one? —
All, all are sleeping on the hill.

One died in shameful child-birth,
One of a thwarted love,
One at the hands of a brute in a brothel,
One of a broken pride, in the search for heart’s desire;
One after life in far-away London and Paris
Was brought to her little space by Ella and Kate and Mag —
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where are Uncle Isaac and Aunt Emily,
And old Towny Kincaid and Sevigne Houghton,
And Major Walker who had talked
With venerable men of the revolution? —
All, all are sleeping on the hill.

They brought them dead sons from the war,
And daughters whom life had crushed,
And their children fatherless, crying —
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where is Old Fiddler Jones
Who played with life all his ninety years,
Braving the sleet with bared breast,
Drinking, rioting, thinking neither of wife nor kin,
Nor gold, nor love, nor heaven?
Lo! he babbles of the fish-frys of long ago,
Of the horse-races of long ago at Clary’s Grove,
Of what Abe Lincoln said
One time at Springfield.




jueves, 3 de mayo de 2018

Edith Conant (Edgar Lee Masters)

Estamos por acá -nosotros, los recuerdos;
Se nos empañan los ojos, nos espanta leer:
"Junio 17, 1884, edad: 21 años y 3 días."
Todo ha cambiado.
Y nosotros -nosotros, los recuerdos, parados aquí, librados a nosotros mismos,
Sin que nadie lo note, ni sepa por qué estamos acá.             
Tu marido murió, tu hermana vive lejos,
Tu padre, abatido por los años,
Te olvidó, y apenas si abandona la casa
Cada tanto.
Nadie recuerda tu rostro exquisito,
Ni tu lírica voz.
Cómo cantabas -aún esa mañana en que fuiste golpeada-
Con dulzura penetrante, con pena conmovedora,
Antes de la llegada del niño que murió contigo.
Todo está olvidado, salvo por nosotros, los recuerdos
Olvidados por el mundo.
Todo cambió, excepto el río y la colina-
Incluso ellos cambiaron.
Solo el ardiente sol y las estrellas silenciosas son los mismos.
Y nosotros -nosotros, los recuerdos, permanecemos aquí, anonadados,
Cerrados nuestros ojos en el cansancio de las lágrimas-
En el cansancio inmensurable.


Versión de Isaias Garde tomada de http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/search?q=edgar+lee+masters


Apartamos los ojos porque nos da miedo leer:
"17 de junio de 1884. 21 años y 3 días".
Todo ha cambiado.
Nosotros, los recuerdos, seguimos aquí, solos,
pues no hay ojo que pueda vernos ni saber por
qué estamos aquí.
Tu marido ha muerto. Tu hermana vive lejos.
A tu padre ya le dobla la edad.
Te ha olvidado, apenas
si sale su de casa.
Nadie que recuerde tu rostro delicado,
tu voz aflautada,
ni cómo cantabas, incluso la mañana en que te hirió
el intenso dulzor de un dolor palpitante
hasta la llegada del hijo que murió contigo.
Todo está olvidado, salvo por nosotros, los recuerdos,
que hemos sido olvidados por el mundo.
Todo ha cambiado, salvo el río y la colina...
Pero también ellos han cambiado.
Solo el sol ardiente y las plácidas estrellas son iguales.
Y nosotros, nosotros, los recuerdos, seguimos aquí, aterrados,
los ojos anegados por el el cansancio de las lágrimas,
con un inmenso cansancio.



Antología de Spoon River (Edición completa), Bartleby Editores, 2012. Trad. Jaime Priede. 
Tomada de http://adriancuassolo.blogspot.com.ar/2013_11_22_archive.html



WE stand about this place—we, the memories; 
And shade our eyes because we dread to read: 
“June 17th, 1884, aged 21 years and 3 days.” 
And all things are changed. 
And we—we, the memories, stand here for ourselves alone,         5
For no eye marks us, or would know why we are here. 
Your husband is dead, your sister lives far away, 
Your father is bent with age; 
He has forgotten you, he scarcely leaves the house 
Any more.  10
No one remembers your exquisite face, 
Your lyric voice! 
How you sang, even on the morning you were stricken, 
With piercing sweetness, with thrilling sorrow, 
Before the advent of the child which died with you.  15
It is all forgotten, save by us, the memories, 
Who are forgotten by the world. 
All is changed, save the river and the hill— 
Even they are changed. 
Only the burning sun and the quiet stars are the same.  20
And we—we, the memories, stand here in awe, 
Our eyes closed with the weariness of tears— 
In immeasurable weariness!


Tomado de http://www.bartleby.com/84/185.html