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viernes, 26 de diciembre de 2025

Lástima (Blas de Otero)








Me haces daño, Señor. Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. ¡Oh Dios!, si eres humano,

compadécete ya, quita esa mano
de encima. No me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.

Déjame. ¡Si pudiese yo matarte,
como haces tú, como haces tú! Nos coges
con las dos manos, nos ahogas. Matas

no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas.


Pertenece a Redoble de conciencia, 1951.
Tomado de Ancia, Visor, Madrid, 1984.
 

lunes, 24 de febrero de 2025

De Historias fingidas y verdaderas (Blas de Otero)

 

















Indescifrable 16

Verdaderamente es difícil comprender qué sentido puede tener la muerte de un muchacho de dieciséis años (apenas unas pálidas imágenes retiene mi memoria), absurdamente arrancado por una enfermedad que pocos años más tarde se hubiera eliminado de inmediato. De todas formas, un asesinato bien claro, testificado por médicos y cura irrecusables.
A continuación, el sentido salta a la vista pues no se reduce al mayor o menor número de familiares defraudados, sino a la menor o mayor cantidad de antibióticos que se irían descubriendo al paso del entierro.


Finito

Cuando yo muera, el cartero continuará trayéndome cartas durante algunos días. Y yo contestaré a esas cartas, poniendo fecha atrasada.
Cuando yo muera, el aire saldrá a la calle y yo iré a verle a su casa, y me dirán que no hay nadie.
Cuando yo muera, el mundo seguirá dando que hablar con sus pequeños sucesos y sus grandes problemas, y yo susurraré bajo la tierra la solución ayer.
Cuando yo muera, por fin no tendré necesidad de hacer más poemas, lo que me producirá un descanso infinito.


La salud

Si tenemos el alma en la mano, si estamos dentro de nosotros mismos, y miramos despacio, y hablamos moviendo apenas el pensamiento, si ocurre todo esto corrientemente, podemos decir me encuentro bien, estamos bien, gracias, tenemos salud.
Ah los poemas que leía a los trece años, el aire azul en la pared, los versos que se sentían sin ningún propósito definido, es un ejemplo también de salud, en aquellos momentos me sentía bien, gracias, tenía salud.
Ahora todo es distinto, el tiempo es irreversible, las ventanas se mueven con el fuerte viento, un idiota diría que se estremecen, hacemos todo lo posible por impedir el sectarismo, proponen la iniquidad, oís, pero dejadme la salud, la enfermedad infantil de intentar que ustedes sigan bien.


Con un poco más

A fin de cuentas, ¿qué es la soledad? Los poetas nos hablan de la soledad en versos más o menos sinceros y de un intenso sabor a sucedáneo. Expulsemos a los poetas de la soledad, a ver si aclaramos un poco la pregunta. Entiendo muy bien qué expresan los términos soledad metafísica, vacío cósmico y otros tan curiosos como estos, para tomarlos en consideración más allá de lo normal. Alrededor de la soledad se han esbozado demasiados conceptos, queriendo cegar con una mano el vacío que dejó la otra. El yo, por su misma configuración, deviene en hoyo, en vacío, al extrañarse del tú y quedar desterrado del nosotros.
Es lo que quería decir con un poco más de sencillez.


De Historias fingidas y verdaderas, Alianza Editorial, Madrid, 1980.



miércoles, 17 de enero de 2024

En el principio - Campo de amor (Blas de Otero)


 











En el principio.


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


Pido la paz y la palabra. 1955.

https://ciudadseva.com/texto/en-el-principio/







Campo de amor.


                                                        (Canción)


Si me muero, que sepan que he vivido
luchando por la vida y por la paz.
Apenas he podido con la pluma,
apláudanme el cantar.
 
Si me muero, será porque he nacido
para pasar el tiempo a los de detrás.
Confío que entre todos dejaremos
al hombre en su lugar.
 
Si me muero, ya sé que no veré
naranjas de la China, ni el trigal.
He levantado el rostro, esto me basta.
Otros ahecharán.
 
Si me muero, que no mueran antes
de abriros el balcón de par en par.
Un niño, acaso un niño, está mirándome
el pecho de cristal.
 
Que trata de España. 1964.
Visor, Madrid. 1977.





martes, 11 de agosto de 2020

Encuesta (Blas de Otero)



























Quiero encontrar, ando buscando la causa del sufrimiento.       
La causa a secas del sufrimiento a veces                       
mojado en sangre, en lágrimas, y en seco                       
muchas más. La causa de las causas de las cosas                 
horribles que nos pasan a los hombres.                         
No a Juan de Yepes, a Blas de Otero, a Leon                     
Bloy, a César Vallejo, no, no busco eso,                       
qué va, ando buscando únicamente                               
la causa del sufrimiento                                       
(del sufrimiento a secas),                                     
la causa a secas del sufrimiento a veces...                     
Y siempre vuelta a empezar. 
                                   
Me pregunto quién goza con que suframos los hombres.           
Quién se afeita a favor del viento de la angustia.             
Qué sucede en la sección de Inmortalidad                       
cuando según todas las pruebas nos morimos para siempre.       
Sabemos poco en materia de sufrimiento.                         
Estamos muy orgullosos con nuestro orgullo,                     
pero si yo les arguyo con el sufrimiento no saben qué decirme. 
Mire usted en la guía telefónica,                               
o en la Biblia, es fácil que allí encuentre algo.               
Y agarro la biblia telefónica,                                 
y agarro                                                       
con las dos manos la Guía de pecadores..., y se caen al suelo   
todos los platos.                                               
Desde los siete años                                           
oyendo lo mismo a todas horas, cielo santo                     
santo, santo, como de Dios al fin obra maestra!   
             
Pero, del sufrimiento, como el primer día:                     
mudos y flagelados a doble columna. Es horrible. 


Ancia, 1958.
Tomado de Ancia, Visor, 1984.