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viernes, 31 de enero de 2025

Para vivir aquí (Paul Éluard)

 


























Yo encendí un fuego cuando me abandonó el azur,
Un fuego para ser su amigo,
Un fuego para entretenerse en la noche de invierno,
Un fuego para vivir mejor.

Yo le di lo que el día me había  dado:
Los bosques, las zarzas, los campos de trigo y las viñas,
Los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
Los insectos, las flores, las pieles y las fiestas.

Viví  al solo ruido de llamas crepitantes.
Al solo perfume de su calor;
Yo era como una barca bajo el agua cerrada,
Como un muerto tenía un único elemento.


Traducción de María Teresa León y Rafael Alberti.
Tomado de Poemas (1917-1952), Paul Eluard, Editorial Quetzal, Argentina, 1975.




Hice un fuego, lo azul me había abandonado,
Un fuego para ser su amigo,
Un fuego para entrar en la noche invernal,
Para vivir mejor.

Y le di todo aquello que el día me hubo dado:
Los bosques, los zarzales, los trigales, las viñas,
Los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
Los insectos, las flores, los armiños, las fiestas.

Viví con el rumor de las llamas crujientes.
Con el perfume de su ardor;
Yo como un barco iba por el agua prohibida,
Como un muerto no tuve más que un solo elemento.

Traducción de  Raúl Gustavo Aguirre. 



Hice un fuego, el azur me había abandonado,
Un fuego para ser su compañero,
Un fuego para entrara la noche de invierno,
Un fuego para vivir mejor.

Le ofrecí lo que el día me había dado:
Los bosques, los matorrales, los campos de trigo, las viñas,
Los nidos y sus pájaros, las casas y sus Ilaves,
Los insectos, las flores, las pieles, las fiestas.

Viví en el solitario ruido de llamas crepitantes,
En el solitario perfume de su ardor;
Yo era como un barco que se hunde en el agua inaccesible,
Como un muerto sólo tenía un único elemento.



Traducción de Camilo Fernández Cozman.



Pour vivre ici (1918)

Je fis un feu, l’azur m’ayant abandonné,
Un feu pour être son ami,
Un feu pour m’introduire dans la nuit d’hiver,
Un feu pour vivre mieux.

Je lui donnai ce que le jour m’avait donné:
Les forêts, les buissons, les champs de blé, les vignes,
Les nids et leurs oiseaux, les maisons et leurs clés,
Les insectes, les fleurs, les fourrures, les fêtes.

Je vécus au seul bruit des flammes crépitantes,
Au seul parfum de leur chaleur;
J’étais comme un bateau coulant dans l’eau fermée,
Comme un mort je n’avais qu’un unique élément.




Retrato de Paul Éluard. Salvador Dalí. 
Fundació Gala - Salvador Dalí.

sábado, 13 de agosto de 2022

Estas no son manos de gigantes (Paul Éluard)


 











      Estas no son manos de gigantes
      Estas no son manos de genios
      Que han forjado las cadenas y el crimen

      Estas son manos acostumbradas a sí mismas
      Vacías de amor vacías del mundo
      El común de los mortales no las estrechó

      Se han vuelto ciegas y extranjeras
      A todo lo que no sea torpemente una presa
      Su placer se parece al fuego desnudo del desierto

      Sus diez dedos se multiplican de ceros en sus cuentas
      Que no llevan nada más que al fondo de las quiebras
      Y su habilidad las colma de nada

      Estas manos están a popa en lugar de estar a proa
      En el crepúsculo en lugar de estar en el alba esplendente
      Y dividiendo el impulso anulan la esperanza


       Estas no son más que las manos siempre condenadas
       Por la multitud alegre que desciende en el día
       En que cada uno podría ser justo para siempre


       Y reír al saber que no se está solo en la tierra
       Al querer conducirse por aquellos hermanos
       Hacia una dicha única donde reír es una ley


        Debernos entre nuestras manos que son las más numerosas
        Aplastar la muerte idiota abolir los misterios
        Construir la razón de nacer y de vivir felices .


        Traducción:  María Teresa León y Rafael Alberti.
        Pertenece al libro Poesía Interrumpida II (1952) y fue tomado de Poemas (1917-1952), Editorial Quetzal, Argentina, 1975.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El alba disuelve los monstruos (Paul Éluard)



















Que la belleza del hombre es más grande que el hombre 
Ignoraban 

Vivían para pensar pensaban para callarse 
Vivían para morir eran inútiles 
Recobraban su inocencia con la muerte 

Habían puesto en orden 
Con el nombre de riqueza 
Su bien amada miseria 

Masticaban flores y sonrisas 
Sólo encontraban corazones donde apuntaban sus fusiles 

No entendían las injurias de los pobres 
De los pobres sin penas mañana 

Sueños sin sol los hacían eternos 
Pero para cambiar el barro en nube 
Bajaban ya no enfrentaban el cielo 

Toda su noche su muerte su bella sombra miseria 
Miseria para los demás 
Olvidaremos estos indiferentes enemigos 

Pronto una multitud 
Repetirá la llama en voz muy baja 

Para nosotros dos para nosotros solos 
Paciencia clara llama en todos los lugares 
Para nosotros dos el beso de los vivos