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domingo, 2 de noviembre de 2025

Pequeño vals vienés (Federico García Lorca)












En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del «Te quiero siempre».

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Pertenece a Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930, publicado póstumo en 1940.
Tomado de Yerma - Poeta en Nueva York, Bruguera, 1981.


Leonard Cohen la vertió al inglés y la convirtió en canción.


Take this waltz

Now in Vienna there's ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws

Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it's been dying for years

There's an attic where children are playing
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz ...

And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is.




    
A partir de la música de Cohen el cantaor español Enrique Morente retoma el poema de García Lorca y da su versión en la obra Omega junto al conjunto Lagartija Nick.






martes, 11 de enero de 2022

Adán (Federico García Lorca)


 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Árbol de sangre moja la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.
 
Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana,
 
Adán sueña en la fiebre de la arcilla
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.
 
Pero otro Adán oscuro está soñando
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando.
 
 
 
Primeras canciones, 1922. 
Publicada en 1936 según nota en Obra completa de F.G.L. volumen II, Ed. Losada, 1938, octava edición 1961, de donde se toma el poema.
 
La foto fue tomada por Luis Buñel en 1925, Herederos de Luis Buñuel.
 

 

 

 

 

 

 

sábado, 4 de diciembre de 2021

Poética (Federico García Lorca)


 













P        O         É         T         I        C      A      

      
                        (DE VIVA VOZ A. G. D.)

   Pero ¿qué voy a decir yo de la poesía? ¿Qué voy a
decir de esas nubes, de ese cielo? Mirar, mirar, mirarlas,
mirarle, y nada más. Comprenderás que un poeta no
puede decir nada de la Poesía. Eso déjaselo a los críticos
y profesores. Pero ni tú ni yo ni ningún poeta sabemos
lo que es la Poesía.
   Aquí está; mira. Yo tengo el fuego en mis manos. Yo
lo entiendo y trabajo con él perfectamente, pero no pue-
do hablar de él sin literatura. Yo comprendo todas las
poéticas; podría hablar de ellas si no cambiara de opi-
nión cada cinco minutos. No sé. Puede que algún día me
guste la poesía mala muchísimo, como me gusta (nos
gusta) hoy la música mala con locura. Quemaré el Par-
tenón por la noche, para empezar a levantarlo por la
mañana y no terminarlo nunca.
   En mis conferencias he hablado a veces de la Poesía,
pero de lo único que no puedo hablar es de mi poesía.
Y no porque sea un inconsciente de lo que hago. Al
contrario, si es verdad que soy poeta por la gracia de
Dios —o del demonio—, también lo es que lo soy por la
gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en
absoluto de lo que es un poema.
                  

       

    Únicas declaraciones teóricas hechas por el poeta, para la antología de Gerardo Diego: Poesía Española: Contemporáneos (Signo, Madrid, 1932).
    Tomada de Obras Completas II de Federico García Lorca recopiladas por Guillermo de Torre, Ed. Losada, Buenos Aires, 1938, de la edición de 1961.

miércoles, 5 de julio de 2017

García Lorca (Sergio Beleiro)

Hace un tiempo escuché que Federico García Lorca fue fusilado por poeta, puto y republicano.
             Posiblemente fue traicionado; fue asesinado y desaparecido.
En todos lados se cuecen habas y aunque la humanidad progresa, la humanidad siempre es escasa.
Se puede llegar a su obra por el interés que despierta su historia o su leyenda, o por algunas canciones que llevan sus palabras y no está mal.
La cuestión es darse cuenta de la importancia de su obra más allá de su desgracia de asesinado o de lo que se dice de él.
Se puede llegar a sus escritos por cualquier lado, pero hay que meterse en sus palabras.
Lo mismo corre para el que llega a Miguel Hernández por las canciones de Serrat o a otros poetas a través de Paco Ibáñez o a Rafael Alberti a través de Attaque 77.
            De manera parecida, aunque a veces sea complicado, no habría que negarse a otras obras por la malhadada historia de sus creadores. No podemos negarnos a los cuentos o poemas de Borges por sus opiniones políticas conservadoras o retrógradas, ni a “Viaje al fin de la noche” por haber sido Céline racista o colaboracionista (aunque también pacifista).
El asunto es que más allá de los errores y aciertos, de las vidas más o menos complicadas, de los finales felices o terribles de los autores a los que nos asomamos, sus obras son concretas, están ahí. Si se perdieran las identidades de quienes las crearon pero nos quedaran esos libros, las palabras serían las mismas. Podríamos leerlas y releerlas y, tal vez, puestos a divagar, hasta inventarles un autor con una vida completamente distinta a la real, una vida fantástica que tampoco podríamos imaginar cabalmente hasta el último detalle.





jueves, 22 de septiembre de 2016

Ciudad sin sueño (Federico García Lorca)

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.

¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros