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jueves, 28 de marzo de 2024

Autodefinición (Teresa Wilms Montt)













Soy Teresa Wilms Montt
y aunque nací cien años antes que tú,
mi vida no fue tan distinta a la tuya.
Yo también tuve el privilegio de ser mujer.
Es difícil ser mujer en este mundo.
Tú lo sabes mejor que nadie.
Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida.
Destilé mujer.
Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.
Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.
Cuando me dejaron sola, di compañía.
Cuando quisieron matarme, di vida.
Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.
Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.
Cuando trataron de callarme, grité.
Cuando me golpearon, contesté.
Fui crucificada, muerta y sepultada,
por mi familia y la sociedad.
Nací cien años antes que tú
sin embargo te veo igual a mí.
Soy Teresa Wilms Montt,
y no soy apta para señoritas.


sábado, 12 de agosto de 2023

La calle Manldestam (Jaime Huenún)


 











Sentimos el invierno en el estómago,

y no podemos, como antes, mordisquear

–con vano y fino orgullo–

hierbas, cortezas y piedras

en los ásperos caminos de la diáspora.

La poesía nos dejó

arrugas en los ojos y en la lengua,

un huevo diminuto envuelto en un pañuelo

y el humo del tren que parte

hacia la nieve gris de la Revolución.

Pero envejecer no es nada nuevo

y viajar sólo es un modo

–como lo son tantos otros–

de imaginar bellos paisajes,

mientras altos guardianes nos escoltan

por largos y fríos andenes

hacia la nueva felicidad.

 

Hemos sobrevivido a la clonación del terror,

hemos sobrevivido a la musa del miedo

que derrite la nieve y entibia los nidos

de los mirlos hambrientos.

Nos quedan sin embargo muchos, largos años

de tranquila miseria, de viajes sin retorno

a una cueva vacía sin fogatas ni sombras.

Sabemos por ahora –y siempre lo supimos–

que en la casa ambulante del poeta proscrito

montan guardia serena en vigilia y en sueño

los dioses tutelares de la ruina y la cruz.

 

Voy sin prisa por la Calle

de los Falsificadores,

esperando que este tiempo

se libere al fin de mí.

Sigo rumbo por la Vía

de los Locos y Asesinos

manteniendo a duras penas

la distancia y la razón.

Mi destino, ya lo adviertes,

es infame y perdulario,

aunque en esta esquina roja

solo cae lluvia gris.



https://circulodepoesia.com/2016/07/poesia-chilena-jaime-huenun/

jueves, 24 de marzo de 2022

Walking around (Pablo Neruda)

 





















Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a  un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias. 


Residencia en la tierra 2, 1931-1935, Ed. Losada, séptima edición, Buenos Aires, 1979.

sábado, 16 de octubre de 2021

De Cadáver exquisito (Malú Urriola)


 











Después de unas copas de vino,
y de esta vaga sensación de estar zozobrando
entre los días, pagamos la cuenta y salimos del bar.
La luna tenía la burlona sonrisa del gato de Carrol.
Al subir a su auto preguntó ¿Dónde vamos?
Al mismo infierno dantesco -pensé- pero le contesté con otra pregunta.
Así es que después de hablar de su jefe, del mío, y las horas extras 
[regaladas a otros bolsillos de otros aromos -
que comenzaban a reventar amarillos en esas muertas calles 
[del barrio alto, cercadas con corriente-
Dejamos que la silueta de la cordillera recostada sobre la noche,
nos colgara en mitad de la boca una sed imposible de saciar.
Y a intervalos dormimos, y nos volvimos a besar infernales
hasta que amaneció.
Fingí dormir hasta que despertó, o fingió despertar,
y entonces -como si fuese a decir aquella palabra
innombrable, pactada en el terror del silencio-
dijo, ojalá que gane González.
Cuando llegué a mi casa, el vecino mientras barría la calle,
me contó que González ganó la medalla de bronce.
Desde esa soleada mañana, jamás volví a saber
qué diablos fue de su vida.
Ni quién, carajos, era González.



viernes, 6 de agosto de 2021

Un tanto menos no famosa (Elizabeth Cárdenas)


 









Nunca seremos un tanto famosos
No nos pedirán que escribamos con las uñas en sus carnes desnudas
o que le demos un nombre a esa cosa que somos sin preguntarnos por qué.
La frontera que cruzamos entre la cama y la calle
es como la frontera entre la tele y la realidad
es un show continuo de luces de neón que se pierde cuando la tele
rebota nuestro reflejo un tanto aburrido.
No seremos un tanto famosos
pero podremos gritar en la carnicería el nombre del cerdo que es desmembrado
y el nombre de las entrañas vivas para el asado del domingo
La fama me grita desde la vereda del frente como el gato maullando
al dueño del negocio
la fama bebe en la esquina con sus amigos de bolsillos y halagos gordos
vestidos de papel caro y champán
Le tengo resentimiento, le muestro los colmillos,
le doy el gesto de mi dedo grosero
la mando a revolcarse con los compañeros de juerga
de días de pruebas o fiebre nacional, cuando todos dicen que son amigos
para arrancar de raíz los buzones medio llenos.
Nunca seremos un tanto famosos
porque olvidarme trato de estas historias de la niñez
dura y las caminatas por las veredas soleadas de dientes de león
para poder de una vez sacarme el traje
porque no era verdad que quisiera estar sola, solo quería estar separada
divorciada de una tonelada de cemento
y no puedo olvidarme
ni resetearme
ni perder la memoria
para dejar de ser un tanto menos no famosa.










domingo, 16 de febrero de 2020

Este no querer ser lo que se es (Enrique Lihn)



Este no querer ser lo que se es
este rechinamiento,
y el gusto, en todas partes, de lo que uno se pierde miserablemente:
el sabor del agua con que culmina la sed,
el momento feliz con que culmina, en su noche feroz, el manicomio.
Mujeres de otro mundo ya, por las que me rebano de los buenos sueños
amores dulces como lágrimas de cordero degollado
seres que me distancian del amor resolviéndose por lo intocable
Familias tardes en el campo
Vida en la exacta acepción de la palabra como algo puesto al fuego lento del sol
mi infancia a pesar de todo digna de unos recuerdos este poema mismo
todas son partes ahora de una noche incolora
de una mutilación.


Pertenece a "La musiquilla de las pobres esferas".
Se puede leer en línea o descargar en Memoria chilena, Biblioteca Nacional de Chile:
http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8244.html

miércoles, 23 de marzo de 2016

Mientras llueve de abajo para arriba (Cecilia Casanova)















Sin padre
ni madre
ni perro que te ladre
arrancas las hojas del calendario
mientras llueve de abajo para arriba
y en tu cuarto se acentúa ese aire de estación
de paradero
con los muros tapados de postales
y de niños que crecen por fotografías
Entristece pensar que así como se han ido estos años
puedan irse otros todavía
haciéndosenos tarde para todo
menos para comprobar
lo que tú y yo hemos sufrido.

De Estudio número cinco, 1982.

Más poemas en: http://www.letras.s5.com/cc1409081.html

martes, 17 de noviembre de 2015

El culpable (Pablo Neruda)

Me declaro culpable de no haber                
hecho, con estas manos que me dieron,
una escoba.                                                

¿Por qué no hice una escoba?

¿Por qué me dieron manos?

¿Para qué me sirvieron
si sólo vi el rumor del cereal,
si sólo tuve oídos para el viento
y no recogí el hilo
de la escoba,
verde aún en la tierra,
y no puse a secar los tallos tiernos
y no los pude unir
en un haz áureo,
y no junté una caña de madera
a la falda amarilla
hasta dar una escoba
a los caminos?

Así fue:
no sé cómo,
se me pasó la vida
sin aprender, sin ver,
sin recoger y unir
los elementos.

En esta hora no niego
que tuve tiempo,
tiempo,
pero no tuve manos
y así, ¿cómo podía
aspirar con razón a la grandeza,
si nunca fui capaz
de hacer una escoba,
una sola,
una?


De las manos del día, pablo neruda, editorial losada, 1968.

http://trazasdemono.blogspot.com.ar/2014/02/tuve-tiempo-pero-no-tuve-manos.html