jueves, 28 de marzo de 2024
Autodefinición (Teresa Wilms Montt)
sábado, 12 de agosto de 2023
La calle Manldestam (Jaime Huenún)
Sentimos el invierno en el estómago,
y no podemos, como antes, mordisquear
–con vano y fino orgullo–
hierbas, cortezas y piedras
en los ásperos caminos de la diáspora.
La poesía nos dejó
arrugas en los ojos y en la lengua,
un huevo diminuto envuelto en un pañuelo
y el humo del tren que parte
hacia la nieve gris de la Revolución.
Pero envejecer no es nada nuevo
y viajar sólo es un modo
–como lo son tantos otros–
de imaginar bellos paisajes,
mientras altos guardianes nos escoltan
por largos y fríos andenes
hacia la nueva felicidad.
Hemos sobrevivido a la clonación del terror,
hemos sobrevivido a la musa del miedo
que derrite la nieve y entibia los nidos
de los mirlos hambrientos.
Nos quedan sin embargo muchos, largos años
de tranquila miseria, de viajes sin retorno
a una cueva vacía sin fogatas ni sombras.
Sabemos por ahora –y siempre lo supimos–
que en la casa ambulante del poeta proscrito
montan guardia serena en vigilia y en sueño
los dioses tutelares de la ruina y la cruz.
Voy sin prisa por la Calle
de los Falsificadores,
esperando que este tiempo
se libere al fin de mí.
Sigo rumbo por la Vía
de los Locos y Asesinos
manteniendo a duras penas
la distancia y la razón.
Mi destino, ya lo adviertes,
es infame y perdulario,
aunque en esta esquina roja
solo cae lluvia gris.
https://circulodepoesia.com/2016/07/poesia-chilena-jaime-huenun/
jueves, 24 de marzo de 2022
Walking around (Pablo Neruda)
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
sábado, 16 de octubre de 2021
De Cadáver exquisito (Malú Urriola)
viernes, 6 de agosto de 2021
Un tanto menos no famosa (Elizabeth Cárdenas)
domingo, 16 de febrero de 2020
Este no querer ser lo que se es (Enrique Lihn)
este rechinamiento,
y el gusto, en todas partes, de lo que uno se pierde miserablemente:
el sabor del agua con que culmina la sed,
el momento feliz con que culmina, en su noche feroz, el manicomio.
Mujeres de otro mundo ya, por las que me rebano de los buenos sueños
amores dulces como lágrimas de cordero degollado
seres que me distancian del amor resolviéndose por lo intocable
Familias tardes en el campo
Vida en la exacta acepción de la palabra como algo puesto al fuego lento del sol
mi infancia a pesar de todo digna de unos recuerdos este poema mismo
todas son partes ahora de una noche incolora
de una mutilación.
Pertenece a "La musiquilla de las pobres esferas".
Se puede leer en línea o descargar en Memoria chilena, Biblioteca Nacional de Chile:
http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8244.html
miércoles, 23 de marzo de 2016
Mientras llueve de abajo para arriba (Cecilia Casanova)
ni perro que te ladre
arrancas las hojas del calendario
mientras llueve de abajo para arriba
y en tu cuarto se acentúa ese aire de estación
de paradero
con los muros tapados de postales
y de niños que crecen por fotografías
Entristece pensar que así como se han ido estos años
puedan irse otros todavía
haciéndosenos tarde para todo
menos para comprobar
lo que tú y yo hemos sufrido.
De Estudio número cinco, 1982.
Más poemas en: http://www.letras.s5.com/cc1409081.html
martes, 17 de noviembre de 2015
El culpable (Pablo Neruda)
hecho, con estas manos que me dieron,
una escoba.
¿Por qué no hice una escoba?
¿Por qué me dieron manos?
¿Para qué me sirvieron
si sólo vi el rumor del cereal,
si sólo tuve oídos para el viento
y no recogí el hilo
de la escoba,
verde aún en la tierra,
y no puse a secar los tallos tiernos
y no los pude unir
en un haz áureo,
y no junté una caña de madera
a la falda amarilla
hasta dar una escoba
a los caminos?
Así fue:
no sé cómo,
se me pasó la vida
sin aprender, sin ver,
sin recoger y unir
los elementos.
En esta hora no niego
que tuve tiempo,
tiempo,
pero no tuve manos
y así, ¿cómo podía
aspirar con razón a la grandeza,
si nunca fui capaz
de hacer una escoba,
una sola,
una?
De las manos del día, pablo neruda, editorial losada, 1968.
http://trazasdemono.blogspot.com.ar/2014/02/tuve-tiempo-pero-no-tuve-manos.html







