sábado, 2 de abril de 2022

Una red de mirada (Roberto Juarroz)









Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.


De Poesía vertical, 1958.


jueves, 31 de marzo de 2022

Buen esqueleto - Posibilidades (Maggie Smith)


 










Buen esqueleto.

La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.
La vida es breve, y he ido acortando la mía
de mil deliciosas e insensatas maneras,
mil deliciosamente insensatas maneras
que no le fiaré a mis hijos. El mundo es al menos
cincuenta por ciento terrible, y esa estimación
es conservadora, aunque no se la fíe a mis hijos.
Por cada pájaro que vuela, hay una piedra lanzada a un pájaro.
Por cada niño amado, un niño roto, ensacado,
hundido en un lago. La vida es breve y el mundo
es al menos mitad terrible, y por cada gentil
extraño, hay uno que te rompería,
aunque no se lo diga a mis hijos. Estoy tratando
de venderles el mundo. Cualquier buen agente de bienes raíces,
mientras camina a tu lado por una pocilga, pía 
sobre un buen esqueleto: Este lugar podría ser lindo,
¿no? Tú podrías hacer que este lugar sea lindo.

Versión al español de Pedro Poitevin



Buen esqueleto 

La vida es corta, aunque no se lo digo a mis hijos. 
La vida es corta, y yo he acortado la mía
de mil maneras deliciosas y desaconsejadas, 
mil maneras deliciosamente desaconsejadas
que no les diré a mis hijos. El mundo es por lo menos 
cincuenta por ciento terrible, y ese es un cálculo 
optimista, aunque no se lo digo a mis hijos.
Por cada pájaro, hay una piedra arrojada a un pájaro. 
Por cada niño querido, un niño quebrado, embolsado, 
hundido en un lago. La vida es corta y el mundo
es mitad terrible, como mínimo, y por cada desconocido 
amable, hay otro que te dañará,
aunque no se lo digo a mis hijos. Intento
venderles el mundo. Cualquier agente inmobiliario, 
mostrándote una casa hecha mierda, elogia
el buen esqueleto: Este lugar podría ser hermoso, 
¿no? Podrías volverlo hermoso.


La traducción es de Shira Rubenstein, con Laura Wittner como asesora de castellano.




Posibilidades

La vida es corta, aunque se lo oculte a mis hijes.
La vida es corta y yo acorté la mía
de mil maneras deliciosas e imprudentes
que pienso ocultarles a mis hijes. El mundo
es una mierda al menos en un cincuenta por ciento,
y eso es un cálculo conservador, y de todos modos
se lo oculto a mis hijes. Por cada pájaro hay una pedrada
que mata a otro pájaro. Por cada hije deseade, hay otre
abusade, adentro de una bolsa, en el fondo de un lago.
La vida es corta y el mundo es por lo menos media mierda,
y por cada desconocide amable hay otre que abusaría de vos,
aunque se lo oculte a mis hijes. Estoy tratando de venderles
el mundo. Cualquier inmobiliario que se precie, cuando te muestra
una pocilga, se llena la boca hablando de las “posibilidades”del lugar.
Podría quedar hermoso, ¿no? Vos lo podrías dejar réquete hermoso.

Traducción Ezequiel Zaidenwerg




Good Bones

Life is short, though I keep this from my children.
Life is short, and I’ve shortened mine
in a thousand delicious, ill-advised ways,
a thousand deliciously ill-advised ways
I’ll keep from my children. The world is at least
fifty percent terrible, and that’s a conservative
estimate, though I keep this from my children.
For every bird there is a stone thrown at a bird.
For every loved child, a child broken, bagged,
sunk in a lake. Life is short and the world
is at least half terrible, and for every kind
stranger, there is one who would break you,
though I keep this from my children. I am trying
to sell them the world. Any decent realtor,
walking you through a real shithole, chirps on
about good bones: This place could be beautiful,
right? You could make this place beautiful.


miércoles, 30 de marzo de 2022

Ahora salgo (Joaquín Giannuzzi)


 











Me senté en la ventana
bebiendo mi café mientras el país se sacudía.
ensayé algunas meditaciones
en lugar de quebrar el decorado a balazos.
Y bien, aquello era demasiado
aún para un canalla como yo.
Quiero decir que de pronto entendí
que en esa sacudida no había nada de teatro,
y que todo iba a reventar en serio.
En la calle las caras se habían endurecido;
en los puños levantados se insinuaba
un conocimiento decisivo;
sonaron los primeros disparos
y entonces salí, me instalé en la historia.
Y era una lástima, de todos modos,
porque hubiera tenido filosofía para rato.


Las condiciones de la época, 1967.
Tomado de La poesía del cincuenta, Centro Editor de América Latina, 1981.

lunes, 28 de marzo de 2022

El alma que sufrió de ser cuerpo (César Vallejo)


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tú sufres de una glándula endocrínica, se ve,
o, quizá,
sufres de mí, de mi sagacidad escueta, tácita.
Tú padeces del diáfano antropoide, allá, cerca,
donde está la tiniebla tenebrosa.
Tú das vuelta al sol, agarrándote el alma,
extendiendo tus juanes corporales
y ajustándote el cuello; eso se ve.
Tú sabes lo que te duele,
lo que te salta al anca,
lo que baja por ti con soga al suelo.
Tú, pobre hombre, vives; no lo niegues,
si mueres; no lo niegues,
si mueres de tu edad ¡ay! y de tu época.
Y, aunque llores, bebes,
y, aunque sangres, alimentas a tu híbrido colmillo,
a tu vela tristona y a tus partes.
Tú sufres, tú padeces y tú vuelves a sufrir horriblemente,
desgraciado mono,
jovencito de Darwin,
alguacil que me atisbas, atrocísimo microbio.

Y tú lo sabes a tal punto,
que lo ignoras, soltándote a llorar.
Tú, luego, has nacido; eso
también se ve de lejos, infeliz y cállate,
y soportas la calle que te dio la suerte
y a tu ombligo interrogas: ¿dónde? ¿cómo?
 
Amigo mío, estás completamente,
hasta el pelo, en el año treinta y ocho,
nicolás o santiago, tal o cual,
estés contigo o con tu aborto o con-
migo
y cautivo en tu enorme libertad,
arrastrado por tu hércules autónomo…
Pero si tú calculas en tus dedos hasta dos,
es peor; no lo niegues, hermanito.
 
¿Que nó? ¿Que sí, pero que nó?
¡Pobre mono!… ¡Dame la pata!… No. La mano, he dicho.
¡Salud! ¡Y sufre!
 
 
 
 Poemas humanos, Ed. Losada, tercera edición, 1982.
 
 
 
 
 

domingo, 27 de marzo de 2022

Vertical (Ruth Fainlight)













¿Quién me dijo mi lugar?
Se necesitan muchas vidas
para engendrar a un verdadero creyente,
siglos para producir
a alguien que por instinto supo
que el único movimiento posible
era hacia arriba o hacia abajo.
No existe espacio para mí
sobre la superficie de la Tierra.
Lo que es horizontal equivale al desencanto
pues sólo lo vertical está a mi alcance.
Pero me libero por el lenguaje
y escapo a través de la palabra
que no tiene dimensiones
ni ubicación precisa
ni exige lealtades,
lo cual me permite ser libre
para cualquier definición:
Judía. Mujer. Poeta.


(Traducción: Blanca Varela)



sábado, 26 de marzo de 2022

La piedad (Giuseppe Ungaretti)


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
1

Soy un hombre herido.

Y me quisiera ir
Y finalmente llegar,
Piedad, donde se escucha
El hombre que está solo consigo.

No tengo más que soberbia y bondad.

Y me siento exilado entre los hombres.

Pero por ellos sufro.
¿No seré digno de volver a mí?

He poblado de nombres el silencio.

¿Hice pedazos corazón y mente
Para caer en servidumbre de palabras?

Reino sobre fantasmas.

Ah hojas secas,
Alma llevada aquí y allá…

No, odio el viento y su voz
De bestia inmemorable.

Dios. ¡aquellos que te imploran
No te conocen ya más que de nombre?

Me has expulsado de la vida.

¿Me has expulsado de la muerte?

Quizás el hombre también es indigno de esperar.

¿Esta seca también la fuente del remordimiento?

Que importa el pecado,
Si ya no conduce a la pureza.

La carne recuerda apenas
Que ha sido fuerte alguna vez.

Es loca y gastada, el alma.

Dios, mira nuestra debilidad.

Queremos una certeza.

¿Ya ni siquiera ríes de nosotros?

Y compadécenos entonces, crueldad.

No puedo ya más estar amurallado
En el deseo sin amor.

Muéstranos un vestigio de justicia.

¿Cual es tu ley?

Fulmina mis pobres emociones.
Libérame de la inquietud.

Estoy cansado de gritar sin voz.

2

Melancólica carne
Donde brotó la alegría alguna vez,
Ojos entreabiertos en el cansado despertar.
¿Tu ves, alma demasiado madura,
El que seré, caído en tierra?

Está en los vivos el camino de los muertos.

Somos nosotros el torrente de sombras,

Son ellas el grano que nos estalla en sueño,

Suya es la lejanía que nos queda,

Y suya es la sombra que da peso a los nombres.

¿La esperanza de un montón de sombra
y no otra cosa es nuestra suerte?

¿Y tú Dios, sólo serás un sueño?

Al menos a un sueño, temerarios,
Queremos que te parezcas.

Es fruto de la demencia más clara.

No tiembla en nubes de ramas
Como pájaros de mañana
Al filo de los párpados.

En nosotros está y languidece, llega misteriosa.

3

La luz nos hiere
Es un filo cada vez más sutil.

¿No deslumbras tú, si no matas?

Dame esta alegría suprema.

4

El hombre, monótono universo,
Cree extender sus bienes
Y de sus manos febriles
No salen más que límites sin fin.

Unido sobre el vacío
A su hilo de araña,
No teme y no seduce
Sino el propio grito.

Repara lo gastado alzando tumbas,
Y para pensarte, Eterno,
No tiene más que las blasfemias.


De: «Sentimiento del Tiempo» – 1933
Traducción de Rodolfo Alonso.
Tomado de Antología, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, tercera edición, 1978.



            1

Soy un hombre herido.

Y quisiera irme
y arribar finalmente,
Piedad, allí donde se escucha
al hombre que está a solas consigo.

No tengo más que soberbia y bondad.

Y me siento exiliado en medio de los hombres.

Mas por ellos estoy en pena.
¿No seré digno de volver en mí?

He poblado de nombres el silencio.

¿He hecho pedazos corazón y mente
Para caer en servidumbre de palabras?

Reino sobre fantasmas.

Oh, hojas secas,
alma llevada aquí y allá...

No, odio el viento y su voz
de bestia inmemorial.

Dios, quienes te imploran
¿no te conocen más que de nombre?

Me has expulsado de la vida.

¿Me expulsarás de la muerte?

Quizás el hombre sea también indigno de esperar.

¿También está seca la fuente del remordimiento?

¿Qué importa el pecado,
si ya no conduce a la pureza?

La carne apenas recuerda
que alguna vez fue fuerte.

El alma está loca y gastada.

Dios, mira la debilidad nuestra.

Quisiéramos una certeza.

¿Ya ni te ríes de nosotros?

Entonces, crueldad, compadécenos.

Ya no puedo más de estar emparedado
en el deseo sin amor.

Un indicio de justicia muéstranos

Tu ley, ¿cuál es?

Fulmina mis pobres emociones,
libérame de la inquietud.

Estoy harto de aullar sin voz.


            2

Melancólica carne
donde otrora abundó el gozo,
entreabiertos ojos del despertar cansado,
¿ves tú, alma demasiado madura,
aquello que seré, caído en la tierra?

En los vivos está el camino de los muertos,

Somos nosotros la borrasca de sombras,
y son ellas el grano que en sueño germina,

suya es la lontananza que nos queda,

y suya es la sombra que da peso a los nombres.

¿La esperanza de un cúmulo de sombra
y nada más es nuestra suerte?

¿Y tú, Dios, serías solamente un sueño?

Temerarios, queremos al menos
un sueño que se te parezca.

Es parto de la demencia más clara.

No tiembla entre nubes de ramas
como gorriones matinales
al filo de los párpados.

En nosotros está y languidece, misteriosa llaga.


            3

Esta luz que nos punza
es un hilo cada vez más sutil.

¿Ya no deslumbras tú, cuando no matas?

Dame este gozo supremo.


            4

El hombre, monótono universo,
cree extender sus heredades
y de sus manos febriles
no brotan, sin cesar, más que límites.

Prendido sobre el vacío
a su hilo de araña,
no teme ni seduce
más que a su propio grito.

Recompone las ruinas erigiendo tumbas,
y para pensarte, Eterno,
no tiene más que blasfemias.

(1928)

Traducción de Carlos Ciro


LA PIETÀ // 1 // Sono un uomo ferito. // E me ne vorrei andare / E finalmente giungere, / Pietà, dove si ascolta / L’uomo che è solo con sé. // Non ho che superbia e bontà. // E mi sento esiliato in mezzo agli uomini. // Ma per essi sto in pena. / Non sarei degno di tornare in me? // Ho popolato di nomi il silenzio. // Ho fatto a pezzi cuore e mente / Per cadere in servitù di parole? // Regno sopra fantasmi. // O foglie secche, / Anima portata qua e là... // No, odio il vento e la sua voce / Di bestia immemorabile. // Dio, coloro che t’implorano / Non ti conoscono più che di nome? // M’hai discacciato dalla vita. // Mi discaccerai dalla morte? // Forse l’uomo è anche indegno di sperare. // Anche la fonte del rimorso è secca? // Il peccato che importa, / Se alla purezza non conduce più. // La carne si ricorda appena / Che una volta fu forte. // È folle e usata, l’anima. // Dio, guarda la nostra debolezza. // Vorremmo una certezza. // Di noi nemmeno più ridi? // E compiangici dunque, crudeltà. // Non ne posso più di stare murato / Nel desiderio senza amore. // Una traccia mostraci di giustizia. // La tua legge qual è? // Fulmina le mie povere emozioni, / Liberami dall’inquietudine. // Sono stanco di urlare senza voce. // / 2 // Malinconiosa carne / Dove una volta pullulò la gioia, / Occhi socchiusi del risveglio stanco, / Tu vedi, anima troppo matura, / Quel che sarò, caduto nella terra? // È nei vivi la strada dei defunti, // Siamo noi la fiumana d’ombre, // Sono esse il grano che ci scoppia in sogno, // Loro è la lontananza che ci resta, // E loro è l’ombra che dà peso ai nomi. // La speranza d’un mucchio d’ombra / E null’altro è la nostra sorte? // E tu non saresti che un sogno, Dio? // Almeno un sogno, temerari, / Vogliamo ti somigli. // È parto della demenza più chiara. // Non trema in nuvole di rami / Come passeri di mattina / Al filo delle palpebre. // In noi sta e langue, piaga misteriosa. // / 3 // La luce che ci punge / È un filo sempre più sottile. // Più non abbagli tu, se non uccidi? // Dammi questa gioia suprema. // / 4 // L’uomo, monotono universo, / Crede allargarsi i beni / E dalle sue mani febbrili / Non escono senza fine che limiti. // Attaccato sul vuoto / Al suo filo di ragno, / Non teme e non seduce / Se non il proprio grido. // Ripara il logorio alzando tombe, / E per pensarti, Eterno, / Non ha che le bestemmie. /


La traducción de Carlos Ciro y el original fueron tomados de:
https://erranciasdesombra.blogspot.com/2015/06/la-piedad-giuseppe-ungaretti-1928.html

jueves, 24 de marzo de 2022

Walking around (Pablo Neruda)

 





















Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a  un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias. 


Residencia en la tierra 2, 1931-1935, Ed. Losada, séptima edición, Buenos Aires, 1979.