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martes, 12 de julio de 2022

Profesora de lengua y literatura - Ex (Rosella di Paolo)












                    Sepan que estoy viviendo, nubes,
                    sepan que canto
                    Javier Sologuren

Nunca más pararme frente a la pizarra —ecce femina—
con un cucharón
para meter en los platos vacíos de sus cabezas
el engrudo homérico, la berenjena eglógica
el acento esdrújulo y miserable, ni más
tizas de colores, salsas de tomate,
para abrirles las bocas
ojalá el entendimiento.
Ya no la tarjeta en la tostadora horaria
saltando con su tardanza al rojo vivo
ni exámenes para probar cuánto resisten
mis nalgas en el pupitre y cuántas tildes
puede gotear un cárdeno Faber Castell 031.
Se acabó la clase, la ilusión de mango,
todos al recreo, yo al recreo (pero sin vuelta)
al recreo de desclavarme de la pizarra
y saltar por la escalera al fin resucitada.
Último día, las rejas se levantan,
y en este valle ameno
nubes, sepan que canto
sepan que canto, bestias.


lunes, 11 de julio de 2022

Extraño las rondas alrededor de las habitaciones (Patricia Alba)

 






















EXTRAÑO LAS RONDAS ALREDEDOR DE LAS HABITACIONES 
La caza de los cuerpos
Los juegos que el tiempo nos fue quitando. 
La quietud no es buena, la carne se rebela 
Los poros a la hora del limite se dilatan
Mi mente se acelera cada vez más 
Nada recuerda el primer pensamiento 
Este paso continuo.
Indescriptible estoy en medio de la cama 
No llegan hasta aquí tus ganas ni las mías 
Mi mano es floja para llamarte
Para calmar esta humedad
Para secarla.
Abrazo la almohada y la fijo entre mis piernas. 
Absurdo tratar de inventarte sin recordar tu rostro
Tu voz es mi voz un poco más ronca y nada más 
Imagino las palabras que me dices, las imito
La soledad nos rodea y por primera vez 
Somos una sola persona en este difícil goce. 
El tiempo es lento y el pensamiento acelerado 
-dura medio segundo esta movilidad-
El tiempo es lento
Y en pleno centro de la quietud, el espacio 
Se va haciendo de una luz espesa.

Aún son pocos los nidos perceptibles 
En este sopor que no termina.


O un cuchillo esperándome, Colección Astrolabio, Seglusa Editores y Editorial Colmillo Blanco, Lima, Perú, 1988.

lunes, 28 de marzo de 2022

El alma que sufrió de ser cuerpo (César Vallejo)


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tú sufres de una glándula endocrínica, se ve,
o, quizá,
sufres de mí, de mi sagacidad escueta, tácita.
Tú padeces del diáfano antropoide, allá, cerca,
donde está la tiniebla tenebrosa.
Tú das vuelta al sol, agarrándote el alma,
extendiendo tus juanes corporales
y ajustándote el cuello; eso se ve.
Tú sabes lo que te duele,
lo que te salta al anca,
lo que baja por ti con soga al suelo.
Tú, pobre hombre, vives; no lo niegues,
si mueres; no lo niegues,
si mueres de tu edad ¡ay! y de tu época.
Y, aunque llores, bebes,
y, aunque sangres, alimentas a tu híbrido colmillo,
a tu vela tristona y a tus partes.
Tú sufres, tú padeces y tú vuelves a sufrir horriblemente,
desgraciado mono,
jovencito de Darwin,
alguacil que me atisbas, atrocísimo microbio.

Y tú lo sabes a tal punto,
que lo ignoras, soltándote a llorar.
Tú, luego, has nacido; eso
también se ve de lejos, infeliz y cállate,
y soportas la calle que te dio la suerte
y a tu ombligo interrogas: ¿dónde? ¿cómo?
 
Amigo mío, estás completamente,
hasta el pelo, en el año treinta y ocho,
nicolás o santiago, tal o cual,
estés contigo o con tu aborto o con-
migo
y cautivo en tu enorme libertad,
arrastrado por tu hércules autónomo…
Pero si tú calculas en tus dedos hasta dos,
es peor; no lo niegues, hermanito.
 
¿Que nó? ¿Que sí, pero que nó?
¡Pobre mono!… ¡Dame la pata!… No. La mano, he dicho.
¡Salud! ¡Y sufre!
 
 
 
 Poemas humanos, Ed. Losada, tercera edición, 1982.
 
 
 
 
 

lunes, 25 de enero de 2021

Voy a hablar de la esperanza (César Vallejo)

 




















     Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.

    Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.

    Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!.

    Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.


Poemas en prosa, tomado de Poemas humanos, Editorial Losada, 1982.

sábado, 20 de junio de 2020

Traspié entre dos estrellas (César Vallejo)

¡Hay gentes tan desgraciadas que ni siquiera
tienen cuerpo; cuantitativo el pelo,
baja, en pulgadas, la genial pesadumbre;
el modo, arriba;
no me busques, la muela del olvido,a
parecen salir del aire, sumar suspiros mentalmente, oír
claros azotes en sus paladares!

Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen
y suben por su muerte de hora en hora
y caen, a lo largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo.

¡Ay de tanto! ¡ay de tan poco! ¡ay de ellas!
¡Ay en mi cuarto, oyéndolas con lentes!
¡Ay en mi tórax, cuando compran trajes!
¡Ay de mi mugre blanca, en su hez mancomunada!

¡Amadas sean las orejas sánchez,     
amadas las personas que se sientan,
amado el desconocido y su señora,
el prójimo con mangas, cuello y ojos!

¡Amado sea aquel que tiene chinches,
el que lleva zapato roto bajo la lluvia,
el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas,
el que se coge b un dedo en una puerta,
el que no tiene cumpleaños,
el que perdió su sombra en un incendio,
el animal, el que parece un loro,
el que parece un hombre, el pobre rico,
el puro miserable, el pobre pobre!

¡Amado sea
el que tiene hambre o sed, pero no tiene
hambre con qué saciar toda su sed,
ni sed con qué saciar todas sus hambres!


¡Amado sea el que trabaja al día, al mes, a la hora, ...
el que suda de pena o de vergüenza,
aquel que va, por orden de sus manos, al cinema,
el que paga con lo que le falta,
el que duerme de espaldas,
el que ya no recuerda su niñez;
amado sea el calvo sin sombrero,
el justo sin espinas,
el ladrón sin rosas, rosas,
el que lleva reloj y ha visto a Dios,
el que tiene un honor y no fallece!

¡Amado sea el niño, que cae y aún llora         
y el hombre que ha caído y ya no llora!

¡Ay de tanto! ¡Ay de tan poco! ¡Ay de ellos!


Poemas humanos, Editorial Losada, Buenos Aires.

viernes, 12 de junio de 2020

Catarsis (Marianna Espezúa)

                     
                    <<Para olvidar algo hay que dejar de quererlo>>


Tengo un recuerdo colgando entre los senos y los precipicios.
Me brilla tanto el sexo como el corazón.

Tengo las caderas forradas con magma de un volcán ya seco.

Puedes lamerlas y morderlas,

puedes…

quieres…

Pero te advierto:
                               luego morirás.
                                                 
                                                   En fin, es algo triste, yo aquí
                                                                         con un cuchillo,
                                                                                           y tú
                                                                                    tan lejos.


https://issuu.com/mariannaespezua/docs/ella_dist__pica_-_marianna_espezua_

lunes, 6 de mayo de 2019

Naturaleza muerta en Innsbrucker Strasse (Antonio Cisneros)

Ellos son (por excelencia) treintones y con fe en el futuro. Mucha fe.
Al menos se deduce por sus compras (a crédito y costosas).
Casaca de gamuza (natural), Mercedes deportivo color de oro.
Para colmo (de mis males) se les ha dado por ser eternos.
Corren todas las mañanas (bajo los tilos) por la pista del parque
y toman cosas sanas. Es decir, legumbres crudas y sin sal, arroz con cascarilla, agua minerales.
Cuando han consumido todo el oxigeno del barrio (el suyo y el mío) 
pasan por mi puerta (bellos y bronceados). Me miran (si me ven) como a un muerto con el último                              /cigarro entre los labios.


El poema pertenece al libro Monólogo de la casta Susana y otros poemas.
Fue tomado de Diario de Poesía, otoño de 2001.

Después de escuchar al autor en: https://youtu.be/ioAIW3vMWlU
veo que hay una pequeña diferencia entre el texto que he transcripto y el recitado.
Puede ser un error del Diario o un cambio del autor.
El cuarto verso sería:
Para colmo (de mis males) se les ha dado además por ser eternos.

jueves, 18 de abril de 2019

Árbol que nace torcido (Américo Ferrari)




Al llegar al mundo torcieron hacia afuera y se torcieron ellos mismos hasta que Dios que los tenía en su mano la abrió y los dejó caer porque no hay mano de dios que pueda torcerse tanto. Y ahí siguen los dejados de la mano de Dios torciéndose y retorciéndose en el despeñadero del vacío que no tiene fin. Dónde estará el dios que cierre otra vez su mano para sostenerlos. No está.




De Estancias para no estar.

Tomado de Diario de Poesía Nº 57, otoño de 2001.

martes, 16 de abril de 2019

Morir cada día (Blanca Varela)

morir cada día un poco más
recortarse las uñas
el pelo
los deseos
aprender a pensar en lo pequeño
y en lo inmenso
en las estrellas más lejanas
e inmóviles
en el cielo
manchado como un animal que huye
en el cielo
espantado por mi



El poema pertenece a Concierto Animal (1999) y fue tomado de Diario de Poesía, Nº 57, Otoño de 2001.

jueves, 28 de febrero de 2019

Para M.M. (Lizardo Cruzado)

                                                                     
                                                                      (O sea, para
                                   Marilyn Monroe; para Mi Madre.)


Decir que Marilyn Monroe no fue Mi Madre
no es lo mismo
que decir que Mi Madre no fue Marilyn Monroe.
Fijo que suena confuso como un sofisma;
pero viendo bien, viéndola bien,
viéndolas,
ambas tienen -aparte del esqueleto
lentísimo y el erizado pellejo celeste-
el mismo parque de atardecer quebrado,
unos cuantos sueños hechos mierda,
fotografías amarillentas
-cual marchitas magnolias-
olvidadas bajo el colchón o los párpados
y unas ardientes ganas de ser amadas
mordidas lamidas y apretadas
como maduras chirimoyas o como higos.
Aunque fuera el viento neoyorquino el que
alzó a Marilyn las faldas
y a Mi Madre las ropas oprimiesen
las resecas
brisas del arenal,
ambas han llorado desnudas al menos una vez
extraviadas entre ortigas y sedas.
Y si Mi Madre no hubiera
abandonado el cine oscuro donde su juventud aullaba
con la última butaca clavada
en pleno pecho,
tal vez estaría ella ahora escribiendo sus memorias;
y por otro lado -o por el mismo-
se hallaría Marilyn pelando legumbres y patatas
o hirviendo sopa y calcetines
cuando muere la tarde.

Ambas
fueron desgarradamente felices
e infelices también -desgarradoramente-.

La única
y pequeña diferencia es que Marilyn reventó
al tomarse cincuenta cápsulas de nembutal
y que Mi Madre
me parió a mí.

Lo cual
verdaderamente es casi lo mismo.


http://antiguospoemasdelizardocruzado.blogspot.com/2009/05/para-mm.html

lunes, 18 de febrero de 2019

Cumpleaños (Melissa Lozada)

Lo único triste de ésta canción, es que tú ya no recuerdas la letra.
Hace tiempo que la borraste de tu ipod, y ahora vas por las mismas calles caminando 

al ritmo de un éxito de los Rolling Stones.
Lo realmente grave, es que tú no recuerdas, no te imaginas,
no tienes ni la más remota idea de las cosas que me están pasando hoy.



Tomado de:  http://elpoetaocasional.blogspot.com/2010/01/melissa-lozada_27.html

sábado, 6 de octubre de 2018

Vuelta alrededor del parque (Romy Sordómez)

Dime en qué piensas cuando coges la bicicleta                               
y das la vuelta alrededor del parque, 
cuando te persiguen los automóviles
con faros rotos
y por ahí aparece el auto del hombre
que murió ahogado.

Dime en qué piensas cuando nadas
y te sumerges hasta el fondo del mar;
si deseas ya no pensar
sino voltear la esquina,
detenerte,
tomar un agua cielo,
y seguir dando vueltas alrededor del parque.

Dime por qué detienes la mirada en el anciano filatelista
que pasea de la mano con su enfermera,
en la pareja que sentada en una banca se acaricia
frenéticamente,
en el perro que orina sobre el poste de luz.

Dime por qué detienes la mirada en ellos
y en cada vuelta alrededor del parque ya no los reconoces;
y aunque escuches decir
que no hay nada más aburrido que dar la vuelta alrededor del parque,
piensas en lo que piensas a la hora de introducirte al mar
en que mañana tendrás que sacar la basura,
recoger a los niños de la escuela,
buscar el lugar y el momento preciso para amar...


Y tú sin darte cuenta,
mientras haces todas esas cosas,
desearás recuperar la ansiosa necesidad de dar la vuelta
alrededor del parque
porque en el momento en que piensas en todo aquello
te impides sentir el viento acariciar tu rostro, tus manos, tu espalda;
a la vez que te impides sentir el agua salada
cuyas gotas brotan de tu cuerpo como pequeñas esferas de sal;
porque cuando coges la bicicleta y das la vuelta alrededor del parque
esperas que una ola te tumbe y te deje varado en la orilla
en una tarde azul.


Tomado de  https://transtierrosblog.wordpress.com/2016/06/28/romy-sordomez-vuelta-alrededor-del-parque/

jueves, 6 de septiembre de 2018

Fragmento de La primera Anunciación (Cecilia Podestá)

Yo quiero que ese niño nazca muerto, María
Poco me importa ser el padre de un salvador
O el santo que acompañe tu vientre
Tocado por las manos ásperas
De un dios egoísta.

Él
Pondrá sobre tu hijo una corona de espinas
Y lo llevará hacia la cruz de los traidores;
Lo llamarán:
El Rey de los judíos
Pero antes será arrastrado por Jerusalén
Y envidiado por Juan, el hijo de tu prima Isabel,
A ser llamado El Bautista
Que tampoco nace aún en esta tierra
Y tiene ya un destino miserable.

El Tuyo se llamará Jesús
Y le pedirá a un hombre que lo lleve a la gloria
Rogará a un tal Judas que lo entregue a los fariseos,
ÉL venderá su deshonra
Por un lugar en la mesa de los apóstoles
Para la eternidad.

Y en la hora de su muerte
Tu hijo
Partirá hacia los brazos de su padre con dos ladrones,
Tendrá sed
Y morirá diciendo
Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

María,
¿Quién te perdonará a Ti en la vejez?
¿Quién te dará otro hijo sin una muerte o dolor
Que se anuncie en la boca de un ángel malvado?
¿Quién te dará otro hijo que no sea arrebatado
Para el perdón de nuestros sabios pecados?

Por eso, joven esposa, yo quiero que ese niño nazca muerto.

Gabriel,
Me ha dicho ayer en el taller
Que nunca serás mi mujer.

Gabriel, te visitará mañana y no podrás ver su
Cola de Rata
O su perfil oscuro.
Te hará caer en la tentación de su dios en el exilio
Y serás la madre de aquel que lleve a su pueblo
A vivir en la culpa de haberlo matado.

Tú los arrastrarás
A vivir escondidos en el temor de desobedecer
A un falso dios,
Que ríe sabiendo ya, que engañó a los hombres
Y les quitó el fuego.

Serás tentada, María
Ascenderás a los cielos a descubrir una mentira
Y te arrepentirás de nunca haber sido mi mujer
De no haber aceptado hermosos vestidos
Ni bebido de mi saliva
Convertida en vino para tu garganta seca.

Serás tentada y yo te seguiré,
Pero escucha bien lo que te digo, niña de Nazareth,
Poco me importa ser el padre al que todos asuman como su Salvador.
Poco me importa callar cualquier verdad o mentira,
O saber que los hombres serán engañados
Y adorarán a un demonio con piel de cordero.

Yo
Te seguiré en la tentación
Y cuando no mires
Tallaré un dios,
Un verdadero dios de madera para los idólatras.
Pensaré en el becerro de oro
Y reiré cuando los hombres adoren a tu hijo

Y cuando no mires,
Cuando no pongas tus ojos sobre mí
Me tocaré,
Soñando con dormir alguna vez sobre tus piernas
Y, así no lo quiera,
Seré convertido en el santo que acompañe
y adore a tu vientre.


Tomado de https://transtierrosblog.wordpress.com/2016/06/28/cecilia-podesta-la-primera-anunciacion/
Se puede descargar el libro de
http://circulodepoesia.com/2013/12/primera-anunciacion-libro-de-cecilia-podesta/

miércoles, 7 de febrero de 2018

Policiales (Juliane Ángeles)



Mi cactus ha muerto
Mi escritorio ha recuperado soberanía.
Mi taza de té ha vuelto arrepentida a su antiguo lugar
pero las autoridades cactáceas sospechan que tengo en la mira
comprar otro cactus para asesinarlo.







https://circulodepoesia.com/2017/02/poesia-peruana-actual-juliane-angeles/