martes, 7 de agosto de 2018

Un día (Hasmik Simonian)

un día
cuando no limpien mis palabras con sus labios sucios
cuando sea grande
cuando sea adolescente
y prácticamente no nacida

un día
abriré la puerta
entraré
pondré la tetera para que hierva
pondré mi taza sobre la mesa
pondré mucha hierba de té y poca agua
me sentaré y escribiré
sobre su maldita tribu
insultaré sus viejos tabúes
algo así como: las mujeres que fuman
son inmorales
escupiré sobre Ustedes
y en lugar del cigarrillo inhalaré cerilla
y el mal sabor me producirá vómitos
y de veras me sentiré inmoral
ya que al escribir
fumar es condición obligatoria,
las palabras sobrantes
se apagan en el cenicero
y en el cuerpo sano de tus versos
aparecen solo palabras sanas de alma fuerte
esbeltas como una linda mujer
y ágiles
como el humo
que las sofoca.

un día, cuando escriba y destruya
cuando escriba y destruya
impotente a causa de su impotencia
escupa sobre mí porque de mí han nacido
entraré de nuevo al útero
y ovillaré el cordón umbilical sobre mi cuello,
cuando el mundo cambie lo suficiente
yo prometo nacer

un día,
cuando mis platos estén lavados
mi té bebido
y el último escarbadientes masticado y roto.


(Traducción: Alice TerGhevondian
Versión poética: Ana Arzoumanian)

https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2015/05/hasmik-simonian-15852-poeta-de-armenia.html



domingo, 5 de agosto de 2018

Ausencia (Isabel Dunas)

Ya habíamos pensado desde el principio de los tiempos
en esa infranqueable presencia de la ausencia.
Esa pared de lo que no podemos ver o hacerlo algo propio,
algo destinado para nosotros.

No hay más destino que el misterio insondable,
esa soledad entre gentes,
esa ocasión
en la que nos sabemos a nosotros mismos como arrojados,
incluso a veces como mutilados.


https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2015/05/isabel-dunas-16044.html



miércoles, 1 de agosto de 2018

Defensa de las cosas que no pueden ser bellas (Juan Ramón Saravia)

Mi paraguas es huérfano.
En él cabrían las voces olvidadas,
los suéteres prófugos de todos los lugares,
los bolígrafos muertos y las bufandas llenas de vacíos.
Lo abro al sol de esta ciudad y todo se hace diciembre,
y nacen tristísimas las cabinas telefónicas.
Sólo a mi se me ocurre querer tanto a un paraguas
así, con todo y rosa ciega.
Pobre ser vertebrado que nunca podrá ser bello.
Es torpe y solitario como mis seis camisas,
como mi traje de hongos,
como mi barba con herrumbres.
El alma se le desgrana por la orilla, persistente como yo
y mi manía de pescar errores ortográficos.
Lo compadezco por la desgracia de ser amigo mío.
Me ve desorientado y me platica, me presta este poema
y llora bajito por las calles, pero no me habla de ella.


El poema fue tomado de: 
https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2015/07/juan-ramon-saravia-16466.html

domingo, 29 de julio de 2018

no es dios

no es dios quien cabalga 
triunfante bajo pífanos trompetas
en el desierto de biblias y oraciones
es el jamelgo arrastrando 
los antaño poderosos huesos
completamente descarnados y sus trapos
porque los tiempos han cambiado y se espera
otra cosa de las viejas tradiciones 
otras leyendas, señores de la nada, 
deberían escribirse



sábado, 28 de julio de 2018

Enanos (Paco Urondo)


Hay enanos que viven fieles a su condición de bufones. Ellos ríen y hacen divertir a los pobres de espíritu. Ambos  no pisarán el reino de los cielos.

Otros, en cambio, se remiten a su origen trágico: aman mujeres bellas que suelen desdeñarlos o que aprovechan de las contradicciones de su pequeñez… Estos se agitan en su desgracia, padecen el escarnio, no conocen la alegría. Sus horas son excesivamente amargas y solamente logran masticar el dolor áspero y sin horizontes. 

Muchos de ellos podrían crecer, pero temen eliminar su condición.



Poema del libro Historia antigua (1956), tomado de Poemas de Francisco Urondo, Casa de las Américas, 1984.

lunes, 16 de julio de 2018

Sin título - Poema XIV (Clara G. Pariente)

No lo niego.
He salido hoy al día, confiado.
Pero el viento parco y las noticias
Me devuelven como un grito
A mi agujero.
He salido, no lo niego,
Como el tonto
Que camina sin estímulo,
Como el ave torpe que derrapa
En su vuelo.
Pero el blanco del día y
El sol indeciso
Me han traído de vuelta
A mis umbrales.
Me sorprenden los que salen
Sin vergüenza,
Los que salen y les son suyas las calles.
Yo aún estoy saliendo dentro,
Aprendiendo este rincón,
Conquistando lo pequeño.
No lo niego.
Los actores del ruido me entristecen
Como si del mundo desapareciera
El silencio.

Poema XIV incluido en el poemario Día 2


Tomado de: http://www.fronterad.com/index.php?q=14624

domingo, 8 de julio de 2018

the end

toqué el timbre dos veces
no sé si era demasiado temprano
o irremediablemente tarde
la puerta no se abrió
ni escuché ruidos de levantarse
de asomarse a la mirilla o la ventana
sin sonidos de fastidio humano
ni otra cosa
ni nada
di una vuelta por ahí
por el barrio
sin encontrarte
y al volver a tu casa
nada había cambiado
no parecía
haber cambiado
lo pensé
seguramente estabas
pero no iba a cometer
el mismo error
una tercera vez
y me fui
para otro lado
a mi casa o por ahí
sin volver a tocar
the end