martes, 14 de abril de 2026
Azogue (Guadalupe Grande)
domingo, 8 de febrero de 2026
La vida furtiva (Gabriel Ferrater)
miércoles, 21 de enero de 2026
Junto a la puerta (Guadalupe Grande)
https://elcantarano.com/la-muerte-de-guadalupe-grande/
miércoles, 14 de enero de 2026
Epílogo (Francisca Aguirre)
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Miras en torno tuyo los enseres y sospechas que en un tiempo fueron tal vez tu reino. ¿Tu patria fueron estas desahuciadas materias? Los opacos cojines, los muebles deslustrados, el tiempo apacentándose entre manteles y cortinas.
.
Una lluvia desapacible te pega el pelo sobre el rostro. Arrastrando los pies llegas a la ventana; tal vez si consigues abrirla el agua fluirá hacia afuera. Per te quedas con el rostro pegado a los cristales. Hoy todo está vacío, las ventanas no dan a ningún sitio. Cúbrete la cabeza con cualquier harapo y espera, espera entre tus pertenencias: la noche está cayendo y es posible que mañana las cosas vuelvan a su antigua historia y este páramo desolado sea, alguna vez, tu tierra prometida.
martes, 30 de diciembre de 2025
Entreacto (Ángel González)
viernes, 26 de diciembre de 2025
Lástima (Blas de Otero)
martes, 23 de diciembre de 2025
Autobiografía (Gloria Fuertes)
domingo, 2 de noviembre de 2025
Pequeño vals vienés (Federico García Lorca)
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del «Te quiero siempre».
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it's been dying for years
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is.
miércoles, 23 de abril de 2025
Dicen que no hablan las plantas (Rosalía de Castro)
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman: -Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
https://www.poemas-del-alma.com/rosalia-de-castro-dicen-que-no-hablan-las-plantas.htm
El poema pertenece al libro En las orillas del Sar y fue escrito en castellano.
Cuando leí el poema me quedé con una duda sobre el segundo verso, "Ni el onda...". El onda me llamó la atención. Pensé en algún error tipográfico, que fuera Onda en lugar de onda y nombrara un río o un viento. No encontré nada al respecto. Ni error tipográfico ni cualquier otro error que se fuera arrastrando por la web en el copiado y pegado.
Le pregunté a un amigo, Roberto Soto (hijo de gallegos, independiente hacedor de películas), que le preguntó a un amigo, que le preguntó a una amiga (Uxía, cantante, poeta y filóloga gallega).
La respuesta fue: "El onda” probablemente sea una forma poética de decir “la onda” o “la ola”, en poesía del siglo XIX a veces se usaban formas arcaicas o se alteraban para conservar la métrica.
Me inclino por esta respuesta, aunque las cuestiones métricas no son lo mío.
Les dejo la versión cantada del poema por Uxía & Javier Ruibal.
lunes, 24 de febrero de 2025
De Historias fingidas y verdaderas (Blas de Otero)
miércoles, 17 de enero de 2024
En el principio - Campo de amor (Blas de Otero)
En el principio.
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Pido la paz y la palabra. 1955.
https://ciudadseva.com/texto/en-el-principio/
Campo de amor.
(Canción)
luchando por la vida y por la paz.
Apenas he podido con la pluma,
apláudanme el cantar.
para pasar el tiempo a los de detrás.
Confío que entre todos dejaremos
al hombre en su lugar.
naranjas de la China, ni el trigal.
He levantado el rostro, esto me basta.
Otros ahecharán.
de abriros el balcón de par en par.
Un niño, acaso un niño, está mirándome
el pecho de cristal.
Visor, Madrid. 1977.
domingo, 30 de abril de 2023
Latido (Angélica Morales)
Ahora escucho el latido firme de las horas y bajo mi herida,
está el hombre que me amó,
el mar que me dio su mordisco más demente.
Y yo estaba aferrada al golpe de una casa.
Pero decir casa a veces es decir cárcel
o prisión primigenia
o mujer dentro de la piel podrida de una manzana.
Y yo me llamo Eva y me levanto cuando la noche aún aletea
y le doy de mamar a la esperanza y a un hijo que acaba de nacer de las arañas,
después rasco mis bolsillos y tomo el bus de camino al trabajo.
Allí conozco a otras mujeres que como yo callan,
que ocultan bajo el manto del silencio la cicatriz de su vergüenza.
Entre nosotras hay hilos de plata que mueven el latido de nuestro corazón.
Somos animales desnudos que giran la cintura de su hambre
sobre la órbita ennegrecida del cielo.
Porque yo rezo y creo en Dios y me arrodillo dentro de la sal
y me golpeo las trenzas como si fuese hija de Hécuba
o prendo el fuego de un tambor
para que alguien más allá de los abismos pueda escuchar mi voz,
este aullido que me come y me atraviesa.
Dicen que debería hablar,
coger a mi hijo,
hacer una maleta de flores y hundirme en el vientre de otro paisaje.
Sin embargo no tengo fuerzas,
porque él me ata a las garras del miedo un día y otro día aún,
mientras la tormenta estalla sobre el plato y se hace añicos el amor.
Es entonces cuando caigo muerta en mitad de la costumbre y su droga.
Y yo ya no recuerdo nada excepto que he de trabajar,
hacer la comida,
servir pan de hombre en descomposición,
recibir con la obediencia de un cadáver toda la fiebre de su ira.
Aunque tal vez mañana…
Sí,
dicen que mañana bajará un ángel a darme miel de sus propios labios
y entonces me nacerán unas alas de nieve purísima
y podré enfrentarme a los cuchillos
y romper este silencio de plata que anula mi sexo y mi condición,
el derecho a abandonar este campo de exterminio
para trepar hacia la boca ardiente de los árboles.
Me llamo Eva, sí,
y soy mujer,
niña,
anciana,
rosa pálida enfermando a la luz angustiosa de los días.
Pueden buscarme en el roto de un cristal,
en la penumbra amarilla de un mal sueño,
en esa nube que rompe a llorar y nos sangra dentro del pecho.
sábado, 13 de agosto de 2022
Estas no son manos de gigantes (Paul Éluard)
lunes, 25 de julio de 2022
Náufrago (Alfonso Vila Francés)
viernes, 15 de julio de 2022
Cíclico (Sara Zapata)
martes, 15 de marzo de 2022
El herido (Miguel Hernández)
Para el muro de un hospital de sangre
I
Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.
La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.
La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.
Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.
Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!
Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.
II
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
El hombre acecha, 1938-1939.
Tomado de Cancionero y romancero de ausencia, Ed. Losada, 5a edición, 1978.

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