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miércoles, 18 de octubre de 2023

Invocación (Álvaro Mutis)


 











¿Quién convocó aquí a estos personajes?
¿Con qué voz y palabras fueron citados?
¿Por qué se han permitido usar
el tiempo y la substancia de mi vida?
¿De dónde son y hacia dónde los orienta
el anónimo destino que los trae a desfilar frente a nosotros?

Que los acoja, Señor, el olvido.
Que en él encuentren la paz,
el deshacerse de su breve materia,
el sosiego a sus alas impuras,
la quietud de sus cuitas impertinentes.

No sé, en verdad, quiénes son,
ni por qué acudieron a mí
para participar en el breve instante
de la página en blanco.
Vanas gentes estas,
dadas, además, a la mentira.

Su recuerdo, por fortuna,
comienza a esfumarse
en la piadosa nada
que a todos habrá de alojarnos.
Así sea.



Antología personal, Editorial Argonauta, Buenos Aires, 1995.

viernes, 9 de junio de 2023

Proverbios (Carlos Alvarado Tenorio)


 







No hables.

Mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren.

Confía sólo en los niños y los animales
y de los ancianos aprende el miedo de haber vivido demasiado.

A tus contemporáneos pregunta sólo cosas prácticas
y comparte con ellos tus fracasos, tus enfermedades,
tus angustias, pero nunca tus éxitos.

De tus hermanos ama el que está lejos
y teme al que vive cerca.

A tus padres nunca preguntes por su pasado
ni trates de aclarar con ellos tu niñez y juventud.

Con tu patrón no hables, escríbele y nunca le cuentes
tus planes futuros y miéntele respecto a tu pasado.

Ama a tu mujer hasta donde ella lo permita
y si llegas a tener hijos, piensa que,
como en los juegos de azar,
podrás ganar o perder.

El destino no existe.

Eres tú tu destino.

Y si llegas a la vejez
da gracias al cielo por haber vivido largo tiempo,
pero implora con resignación por tu pronta muerte.

Los que no tenemos dinero ni poder
valemos menos que un caballo,
un perro,
un pájaro o una luna llena.

Los que no tenemos dinero ni poder
siempre hemos callado para poder vivir largos años.

Los que no tenemos dinero ni poder
llegados a los cuarenta
debemos vivir en silencio
en absoluta soledad.

Así lo entendieron los antiguos,
así lo certifica el presente.

Quien no pudo cambiar su país
antes de cumplir la cuarta década,
está condenado a pagar su cobardía por el resto
de sus días.

Los héroes siempre murieron jóvenes.
No te cuentes, entre ellos,
y termina tus días
haciendo el cínico papel de un hombre sabio.


martes, 9 de mayo de 2023

La dieta (Norman Paba Zarante)


 









Come toda la luz que puedas antes del desayuno.
Si tienes ansiedad
cálmala con cerveza
y espera, pero sé precavido
el tiempo es un cazador ciego.
Al almuerzo
traga países como manzanas, continentes completos.
Y toma tu intemperie y viértele mares y ríos y duras calles.
Repite esta rutina como respirar,
siempre cuida tus espaldas,
nunca confíes completamente en nadie.
Al cabo de no pocos años
habrás ganado un alma de lluvia,
inundarás las calles, regarás las cosechas,
te rebasarás y escaparás de ti mismo.
Y tu casa será la soledad, allí aprenderás a amar.
Y te hallarás libre y completo
porque no ardiste lentamente hasta desaparecer
como todo lo que alguna vez ha vivido en este mundo.

Tu camino es otro:
Un beso prolongado. Una ruta salvaje entre las estrellas.


lunes, 28 de noviembre de 2022

Para sobrevivir la casa (Alejandro Cortés González)


 











La casa está cerca de un lago que ya secaron
y de un paradero al que los buses dejaron de venir
Cerca está la vía férrea
por la que nunca vimos pasar el tren
Nacimos en hospitales que ya no existen
Nos perdieron las calles cuando cambiaron de nombre
Desconocimos el colegio cuando cambió de dueños
Cuesta ubicar con precisión la casa de los primeros amigos
Recordar la anterior fachada de la iglesia
o cómo era el columpio que colgaba del árbol
antes de que la tentación de los edificios lapidara
la infancia del barrio
Un amigo que ya no visito
decía que la casa de un hombre
debe estar cerca de todo lo que le habita
A nuestra casa
la que tiene en la ventana el cartel de una inmobiliaria
la rondan las demoliciones
la sobrevive este poema y la habita
todo lo que perdimos.



sábado, 29 de octubre de 2022

Las postales de la barbarie - Los dioses (Selen Arango Rodríguez)


 












Las postales de la barbarie

I
El desierto guarda marcas de los cuerpos que lo regaron con su sangre.
Ellas se unen para ser grito en noches de sed y frío, mientras ellos
esconden sus cuerpos del sol.

II
Estos pensamientos fueron lanzados como
una rueda que bajara incesante
por las montañas de arena de la Ciudad Juárez.
Las ideas de estas postales
trataron de ser un columpio donde una niña
se imaginaba tocando el cielo
cada vez más cercano al miedo del pájaro huyendo de un árbol.

III
Estos pensamientos no son una flor con el rostro de una niña acabada
de nacer
y abierta para el sol.
Estas postales no caben juntas entre los desechos del día.
Tampoco entre las manos anchas de un hombre que sonríe al recibirlas.
Ellas son cadáveres de mujeres.

IV
Posiblemente, estas razones sean las del débil: tienen lugar en la
tragedia donde una hermana pide sepultura para su otra hermana
antes que ella sea comida por los pájaros de la carroña.


Los dioses

Los dioses nacieron cuando el primer hombre vio cómo la
tierra quería tragárselo.


Tomado de: La poética colombiana contemporánea en Zamora, Michoacán (México). 
Bogotá: Universidad Libre, 2019.

domingo, 16 de octubre de 2022

Tu voz es mi voz y es la de todos (Carlos Aguasaco)


 









                                    Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos.
                                    La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz”
                                    –“A Julia de Burgos” por Julia de Burgos–.

                                                            Del libro Yo misma fui mi ruta (1938).


Mienten, Julia de Burgos. Mienten
anuncian la igualdad en el papel pero van por ahí prodigando diferencias
y en las trastiendas se ufanan de sus propiedades
y la seda de sus corbatas
Mienten, Julia de Burgos. Mienten
y su mentira es de piedra como la risa sardónica de un dinosaurio
Mienten, Julia de Burgos. Mienten
con mentiras de aire que van al aire y se propagan en la peste del olvido
Mienten, Julia de Burgos. Mienten
nada saben de La mujer ante el dolor de la patria
nada saben de La mujer ante el dolor de la patria
nada saben de La mujer ante el dolor de la patria
Mienten, Julia de Burgos. Mienten
si pudieran, volverían a dejarte morir en las calles de Harlem
si pudieran, volverían a arrojarte en una tumba sin nombre si pudieran,
quemarían la bandera monoestrellada que llevas zurcida en el alma
Mienten, Julia de Burgos. Mienten
pero su mentira es impotente y eso los enfurece
su mentira es impotente y eso los castra
su mentira es impotente y eso los humilla
Mienten, Julia de Burgos. Mienten
pero su esfuerzo es inútil frente a tu voz
que es mi voz y es la de todos.



miércoles, 5 de octubre de 2022

Ciudad olvidada (Fabiola Acosta)










Lo que ves no es mi ciudad desteñida
No son mis aguas derramadas
No son mis silencios
No son mis guerras
No son mis cenizas

Lo que ves es el miedo
Un miedo de clavos que va por dentro
Un miedo que se alimenta de una ciudad seca que traga árboles
que construye tumbas sin nombres y le reclama al dolor sus hojas secas

Lo que ves es el tiempo vencido petrificado
y fatigado en un cuerpo recogiéndose en la garganta.
subiendo por los labios, envolviendo el mal en sus manos.

Lo que ves es tu sangre vestida de hielo


Tomado de: La poética colombiana contemporánea en Zamora, Michoacán (México). 
Bogotá: Universidad Libre, 2019.

jueves, 30 de diciembre de 2021

Autobiografía (Víctor Manuel Gaviria)


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
Este es un tiempo muy especial, que no encuentro cómo describir:
tiempo en el que nadie devuelve lo que le prestan,
tiempo en que todos toman souvenirs de las casas que visitan,
como si se tratara de museos y recintos
de personas famosas e importantes.
Tiempo en el que cada cual trabaja para su orgullo,
aun en los días de fiesta o en las noches,
guardándose alguna lámina, un anillo, o libros,
o una fruta silvestre del frutero:
manzanas verdes, mandarinas o bananos,
alguna cosa, con tal de no perder el tiempo,
de salir con algo nuevo y agregado a la calle,
con tal de no salir como entraron. Tiempo
de los aprovechados,
tiempo raro que tuerce las buenas intenciones.
¿O están tan pobres de cosas ajenas,
tan decepcionados y cansados de lo propio,
que necesitan un secreto que no sea suyo?
Cuando presto algo
me despido de mis cosas que presto,
porque sé que quien las recibe
se olvida enseguida a quién pertenecen.
Llevan cosas de otros y las encierran en casa
como herencias antiguas Reciben favores
y no los devuelven. Reciben del cielo
por los patios porosos, por las ventanas de aire y luz,
reciben tantas cosas,
pero ellos apenas devuelven los saludos
y las buenas noches al despedirse de las fiestas.
¿Dónde están todos los libros y revistas que presté?
Navajas, semillas, pipas de agua, separadores,
fósforos y cigarrillos de colección,
y alguna foto donde estoy abrazado al ladrón...
¿Dónde está todo lo que di en estos años
y nadie me devolvió ni cambió
por otra cosa más hermosa?
 
 
 
Tomado de Diario de Poesía N°79. Argentina. Noviembre 2009 a marzo 2010.

sábado, 25 de diciembre de 2021

Año nuevo (Víctor Manuel Gaviria)


 














Como cualquier adulto, no recibió regalos
del niño Dios,
y atravesó los días de diciembre lejos de las vitrinas,
lejos del ruido,
concentrado en sí mismo como en cualquier otro mes
del año, julio o septiembre, bajo los dedos
de la brisa que no sabe de comienzos
ni finales,
hasta que la noche del treinta y uno,
bajo el sombrero antiguo y estrellado del cielo,
recibió el globo dorado de una idea que había buscado
inútilmente en los días pasados… Fue repentina
como un pestañeo,
como cuando se abren y se cierran los ojos por el estallido
de la pólvora que te dice: «aprovecha: cambia de vida!»…
Y al cruzar la frontera del año,
la idea se hizo
valiosa como un secreto,
como una luz lejana que proyecta sombras
de cosas que no vemos..!

martes, 14 de julio de 2020

Cada poema (Álvaro Mutis)

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

De Los trabajos perdidos, tomado de Antología personal, Ed. Argonauta, 1995.
También se lo puede encontrar en: 



lunes, 15 de junio de 2020

De la ciudad (Álvaro Mutis)

¿Quién ve a la entrada de la ciudad
la sangre vertida por antiguos guerreros?
¿Quién oye el golpe de las armas
y el chapoteo nocturno de las bestias?
¿Quién guía la columna de humo y dolor
que dejan las batallas al caer la tarde?
Ni el más miserable, ni el más vicioso
ni el más débil y olvidado de los habitantes
recuerda algo de esta historia.
Hoy, cuando al amanecer crece en los parques
el olor de los pinos recién cortados,
ese aroma resinoso y brillante
como el recuerdo vago de una hembra magnífica
o como el dolor de una bestia indefensa,
hoy, la ciudad se entrega de lleno
a su niebla sucia y a sus ruidos cotidianos.
Y sin embargo el mito está presente,
subsiste en los rincones donde los mendigos
inventan una temblorosa cadena de placer,
en los altares que muerde la polilla
y cubre el polvo con manso y terso olvido,
en las puertas que se abren de repente
para mostrar al sol un opulento torso
de mujer que despierta entre naranjos
—blanda fruta muerta, aire vano de alcoba—.
En la paz del mediodía, en las horas del alba,
en los trenes soñolientos cargados de animales
que lloran la ausencia de sus crías,
allí está el mito perdido, irrescatable, estéril.


De la ciudad, Trilogía, Los elementos del desastre.
Tomado de Antología personal, Editorial Argonauta, 1995, Buenos Aires.


lunes, 25 de mayo de 2020

Niño de avenida (Lilián Zulima González)

Nació cuando la noche vomitaba llanto y el día, fragmentos de ingratitud.
Dormía arrullado por los pitos
los madrazos
los anuncios de periódico
los lamidos de perro
los besos de las putas

Un día oscuro le dio por besar a su madre, quien exangüe en marihuana,
lo pateó sin escrúpulos.
Con el sedimento calizo pegado a los dientes
supo al fin que nació para nada.
Que soñar y morir era lo mismo
Que bastaba inyectarse para navegar en el agua podrida de su balde

Vivió por terquedad
para fastidiar al mundo
enredarlo
compadecerse de nosotros, los sensatos.


https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2015/04/lilian-zulima-gonzales-15745-poeta-de.html


lunes, 16 de septiembre de 2019

Fingimiento (Hannah Escobar Correa)
















Con las palabras de otras como si fueran propias
-No sé nada-
Con el sentir de otras como si fuera propio
-No siento nada-
Sin ojos
Sin labios
Sin manos
En la cueva del destino
Lloraba
Como un pobre animal lastimado




https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/search?q=hannah+escobar+correa


domingo, 5 de agosto de 2018

Ausencia (Isabel Dunas)

Ya habíamos pensado desde el principio de los tiempos
en esa infranqueable presencia de la ausencia.
Esa pared de lo que no podemos ver o hacerlo algo propio,
algo destinado para nosotros.

No hay más destino que el misterio insondable,
esa soledad entre gentes,
esa ocasión
en la que nos sabemos a nosotros mismos como arrojados,
incluso a veces como mutilados.


https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2015/05/isabel-dunas-16044.html



jueves, 9 de febrero de 2017

Soledad (Hannah Escobar Correa)















He llamado a la puerta
A alguna puerta
A todas las puertas
Luego del primer suicidio
Nadie queda realmente vivo.

La fiebre, Ofelia.
El cuerpo de Ofelia era más blanco que los otros cuerpos
Y más inerme.

He llamado a la puerta
A alguna puerta
A todas las puertas
He llamado hasta que se me cayeron las uñas
Incluso he llamado con los dientes.

Nadie respondió nada
Ahora adentro es igual que afuera


http://circulodepoesia.com/2014/07/nueva-poesia-colombiana-hannah-escobar/

jueves, 1 de septiembre de 2016

Estirpe vetusta (Hannah Escobar Correa)
















Esta ceguera terrible que me consume
Me estoy muriendo de ensueños que no podré recordar
Me sujeta el grillete del destino.

Yo solía tener un par de alas
Fueron gloriosas en sus días
Ahora me muero de pensamientos
El alma que se nutre de mi sombra
Cayó en un sopor que no es preciso nombrar.


http://circulodepoesia.com/2014/07/nueva-poesia-colombiana-hannah-escobar/