jueves, 31 de agosto de 2017

Frontera (Nidia Marina González Vásquez)






















De este lado
llueve del mismo color
la tierra tiene la misma roca viva
la misma muerte
De este lado
idénticos huesos
Pocos signos distintos:
el dejo en las palabras
alguna que otra contraseña
De este lado
y de aquel otro
hambre
dolor
y sangre
se manchan del mismo pigmento
molido en la piel.



https://poetassigloveintiuno.blogspot.com.ar/2015/08/nidia-marina-gonzalez-vasquez-16921.html

jueves, 17 de agosto de 2017

la ilusión declina

la ilusión declina, entre otras cosas,
por cuestiones de prontuario.

por las restas sin las sumas,
las distancias oscuras
entre palabras y silencios.

la ilusión declina
hasta el punto de la ausencia,
de la invisibilidad entrevista.



sábado, 12 de agosto de 2017

Que se levanten los muertos (Carmen Gc o Carmen del Río Bravo)


Que se levanten los muertos.
Ya que los vivos no parecen estarlo
que se levanten los muertos.
Pero no sólo a quiénes descerrajaron un tiro.
No sólo a los que fusilaron ante un pelotón.
No sólo quiénes murieron luchando
            por lo que creían o por lo que tocaban
en la guerra que los otros inventaron.
No sólo a los que mataron en las cárceles.
No sólo esos.
No.
Sino también
que se levanten también aquellos
a los que mataron la vida,
sobre todo aquellas a las que robaron
            la ilusión y la esperanza,
a las que robaron la posibilidad
            sólo atisbada
            de ser ellas.
Que se levanten aquellos
aquellos muertos
            que dejaron de enseñar,
            que dejaron de vivir,
aquellos muertos que volvieron a estar casados
            con hombres o mujeres
            con los que no querían;
aquellos hombres a los que les quitaron
            el pan, el sueño y la palabra.
Que se levanten todos.
Que se levanten todos
y por fin sin paciencia y con ira
les crucen la cara
en un gesto de duelo,
            de duelo por sí,
            de duelo por nosotros,
                        por sus hijos e hijas y nietos y nietas;
que les crucen la cara
a éstos
            que nunca dejaron de estar levantados;
a éstos
            que no sólo ganaron las armas
            sino que además de robarnos la historia
quieren volver a quitarnos el futuro.
Que se levanten los muertos.
Que se levanten los muertos
porque vivos y vivas
parecen estar
            debajo de un montón de paletadas
                        de tierra
                        de tierra yerma.
Que se levanten los muertos,
que los arrinconen y les recuerden
            ellos ya  muertos
            sin nada que perder
            sin nada que ganar
a los hijos y las hijas y los nietos y las nietas de esos otros
cuál es el espacio en que debieran estar
ellos que nacieron muertos.

http://clubdelecturadepoesiaupp.blogspot.com.ar/2015/05/presentacion-de-carmen-gc.html

jueves, 10 de agosto de 2017

Sentimental (Carlos Drummond de Andrade)



Me pongo a escribir tu nombre
con fideos de letritas.
En el plato, la sopa se enfría, llena de escamas
y acodados en la mesa todos contemplan
ese romántico trabajo.

Desgraciadamente falta una letra
¡una letra solamente
para acabar tu nombre!

-¿Estás soñando? ¡Mira que la sopa se enfría!

Yo estaba soñando…
Y hay en todas las conciencias este cartel amarillo:
“En este país está prohibido soñar”.

Tomado de Jandira y otros poemas, antología  y traducción Rodolfo Alonso. Centro Editor de América Latina. 1983.


Ponho-me a escrever teu nome
com letras de macarrão.
No prato, a sopa esfria, cheia de escamas
e debruçados na mesa todos contemplam
esse romântico trabalho.

Desgraçadamente falta uma letra,
uma letra somente
para acabar teu nome!

- Está sonhando? Olhe que a sopa esfria!

Eu estava sonhando...
E há em todas as consciências um cartaz amarelo:
"Neste país é proibido sonhar."

El poema original lo tomé de:  http://www.escritas.org/pt/t/10958/sentimental

Pertenece al libro Alguma Poesía, 1925-1930.

domingo, 23 de julio de 2017

el misterio de unas manos (sergio beleiro)

el misterio de unas manos que apenas pueden cortar el pan, que no saben tomar una escoba o pasar el trapo.
sentenciadas a no usar herramientas de ningún tipo, ni siquiera un lápiz con el que dibujar el rostro amado, o una isla y su tesoro, o un esquema cualquiera, una flor, una casa, un plano a mano alzada del camino hasta la plaza.

el misterio de unas manos que parecen calladas, como la boca callada, y olvidaron las caricias y el volar hacia el abrazo, o simplemente no saben, como algunos labios no saben de palabras.


comer solo (sergio beleiro)

No lo puedo explicar. Es una sensación. Viene desde lejos, de cuando era chico y de un lugar que puedo identificar y que no ha cambiado demasiado.
Hay pocas cosas más tristes que una persona comiendo sola en un bar.
O para hacerlo más oscuro, una persona sola cenando en una mesa apartada al fondo del local.
Sé que esa situación no implica siempre la tristeza de la soledad más grave, puede ser algo eventual, algo tan pasajero como un gran apetito que aparece sin que se pueda llegar a casa pronto, pero a los ojos de ese niño que yo era, era lo más triste que le podía ocurrir a una persona.
Esta percepción de la tristeza en la imagen de alguien comiendo solo en un bar o en un restaurante, todavía me sigue. Soy incapaz de comer fuera de casa y solo. No lo hago, me resisto, vuelvo a casa muerto de hambre y solo.
Fue por Constitución, la persona era un hombre, cenando en un comedero común y corriente enfrente de uno de los lados de la estación, en una mesa que daba a la calle, con la ventana abierta en una noche de verano.
Hoy pienso, que mientras el hombre masticaba, tenía la mirada perdida y no se daba cuenta de estar bajo la mirada de un niño que lo miraba desde la ventanilla de un colectivo que se había detenido, justo en la parada de esa vereda, frente a ese bar, con el solo motivo de crear una tristeza o una angustia para el hombre que el niño algún día iba a ser.
Puede ser la imaginación de un chico no muy imaginativo que el transcurso de los años fue agrandando para adornar la seca historia; pero la imagen fue real y se me quedó adentro, en ese entonces me puso un rato triste y, hoy en día, me hace evitar el comer solo en cualquier lugar que no sea mi casa.


Aunque comer solo en casa también es algo triste.

viernes, 21 de julio de 2017

Perdido (Tito Muñoz)

Me he perdido, señora.
¿Me puede acompañar, agarrando mi mano,
hasta un lugar donde alguien me conozca?

Recuerdo a una mujer haciendo sopa,
un ascensor que no llegaba al cielo,
unos hermanos queriendo y peleando,
un edificio que tenía entresuelo,
una vieja con manos de cartón
que hablaba de aquel buzo
- creo que era mi abuelo -.
Penélope tejiendo tapetes de ganchillo
sin Ulises viniendo de regreso.

Me he perdido y no tengo
un mapa de mi infancia,
comí aquel pan y no dejé miguitas
- no nadaba, señora, en la abundancia -.
Mónteme, por favor, en aquel tiovivo,
quiero dar vueltas en el coche de bomberos
y déjeme después, se lo suplico,
en el tercero primera de una casa ardiendo.


https://poetassigloveintiuno.blogspot.com.ar/2016/10/tito-munoz-19401.html